La intervención extranjera es algo que no está contemplado en la Constitución Mexicana; si bien puede existir, bajo ciertos acuerdos y tratados, colaboración entre diferentes naciones, la injerencia, la intervención directa o indirecta en asuntos que sólo competen al gobierno y pueblo de México, es algo ilegal y quienes lo solicitan pueden ser tipificados como traidores a la patria.
Sin embargo, a ciertos grupos políticos y empresarios les conviene la desestabilización de un régimen que justifique la intervención extranjera, a fin de poder realizar –ellos creen—a sus anchas, lo que les plaza, es decir, beneficiarse, lucrar con dicha intervención para poder entregar recursos naturales o concesionarlos, entregándole al gobierno o empresa extranjera a sus ciudadanos. En ese sentido, en los “vende patrias” jamás hay un honor ni por el país, ni por sus recursos, ni mucho menos por sus connacionales, los cuales son para ellos simples clientes que deben pagar; el principio es que todos y todos son intercambiables y una mercancía a ser explotada.
El escándalo, la indignación, la desestabilización y la violencia son estrategias que tienen los gobiernos y actores políticos autoritarios para ir creando en la ciudadanía la idea de que sólo una intervención militar directa en el país podría traernos paz, estabilidad y progreso; son verdaderos reventadores de procesos democráticos legítimos, su eje es el terror y la crisis, para después colocarse como los salvadores de ese caos. En ese sentido también se pueden interpretar los montajes de atentados y calamidades que supuestamente un presidente, político, periodista o empresario estaría viviendo debido a los ideales que representa para darse baños de pureza: “nuestros enemigos nos desean aniquilar por lo que representamos y por nuestros ideales, desean acabar con nosotros, no lo harán”, haciendo que de verdugos se coloquen nuevamente como víctimas, en el blanco de los ataques y busquen generar compasión en la gente para la nueva elección o reparto de contratos.
*El autor es psicoanalista, traductor y profesor universitario. Instagram: @camilo_e_ramirez
