Opinión

¡Felicidades mamás!

¡Adiós rosas! La flor para regalar a mamá el 10 de mayo y tiene un profundo significado
El 10 de mayo y tiene un profundo significado para los mexicanos Pexels (Pexels)

El verdadero significado del amor materno como principio creador de la vida nos muestra esta puerta simbólica para mirar hacia el origen. Porque en el principio de todo lo que existe, en esa chispa invisible que da forma a la vida, habita una energía que sostiene, nutre, protege y da: la energía femenina.

La madre no sólo da vida en el sentido biológico; también sostiene procesos invisibles: acompaña, intuye, contiene. Ese amor, que muchas veces se da sin medida, representa una de las manifestaciones más puras del poder creador en su forma más sutil. Y en esa forma radica su inmensa fuerza.

Desde distintas corrientes de sabiduría espiritual, se habla de la Madre Divina, de la Madre Cósmica, como esa esencia universal que da origen a todo lo existente. No es una figura lejana ni abstracta; es una presencia que se refleja en lo cotidiano, en el vínculo primario que usted tiene con su madre.

Esa relación, más allá de sus matices, se convierte la base fundamental de algo mucho más profundo: el amor propio. ¿Sabía usted que la forma en la que usted ha recibido, o interpretado, el amor materno influye directamente en cómo se valora, en cómo se percibe digno de recibir, en cómo se relaciona con la vida? Allí, en ese vínculo, se siembra la semilla de la autovalía. Y desde esa raíz, crecen muchas otras: la capacidad de amar, de confiar, de crear… ¡incluso de manifestar!


Se dice que lo próspero es masculino, pero la riqueza es femenina. Lo masculino impulsa, ejecuta, expande; lo femenino contiene, genera, da forma. Sin el vientre que recibe, no hay creación posible. Sin el espacio que acoge, no hay manifestación que prospere.

Por eso, cuando usted se reconecta y se reconcilia con la energía materna —con su propia madre, y con el principio que ella representa—, también fortalece su capacidad de recibir la vida en todas sus formas, incluida la abundancia.

Este Día de las Madres puede ser distinto si usted así lo conecta. Si su madre está presente en este plano, abrácela, disfrútela, escúchela, estréchela, mírela, reconozca en ella no sólo a la persona, sino al divino canal que representa. Y si ya no está, hónrela, resignifique la historia compartida, colme ese lazo dentro de usted, de comprensión y amor.

Más allá de las palabras, de los regalos o de las celebraciones, hay una verdad sencilla y poderosa: la madre es el primer puente entre usted y la vida. Y ese regalo es el más grande que se puede recibir.

Que este día sea una oportunidad para agradecer con toda el alma por quienes nos dieron la vida. Para reconocer en lo femenino ese poder silencioso que todo lo crea. Y para permitir que, desde esa raíz profunda, florezca en usted una vida más consciente, más amorosa y más plena.

Felicidades a las mamás, a las visibles y a las invisibles, a las presentes, a las ausentes, y a las eternas en nuestro corazón. Y felicidades a las mamás del mejor público del mundo, que me honran con su escucha.

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