Opinión

Columna Itinerante: Reinterpretar la historia

En su libros narran al historia y son la memoria de la humanidad

La historiaes el acto de comprender y entender, inducido por los requerimientos de la vida práctica: Benedetto Croce

La vida humana transcurre entre contingencias, variaciones y discontinuidades. Las continuidades son una mera ilusión narrativa que se crea y estructura a partir intereses específicos que atañen a la vida de una persona o un país. En ese sentido, la secuencia y continuidad de la historia no es natural o una mera acción de darle forma, almacenar (archivar) y evocar el pasado, sino una actividad dinámica que, en cada evocación, se edita y reedita ilimitadamente desde una perspectiva específica. Como lo planteó Gabriel García Márquez, la vida no es la que uno vivió, sino la que se recuerda para contar.

La cuestión fundamental sobre la memoria, su evocación y sus objetivos, radica en el lugar desde dónde se evoca-construye y hacia quienes se dirige, de acuerdo con los objetivos prácticos, como lo comenta Croce; el porqué se recuerda lo que se recuerda, por qué se intenta olvidar (borrar) o reinterpretar algo, justamente en ese preciso momento, con qué fines. Considerando que no es nada azaroso el qué, cómo, cuándo y dónde se reinterpreta e inscriba el pasado en el presente en un horizonte de futuro; quien cuenta la historia es quien se apropia de su inscripción en ese continuo narrativo, posee un poder discrecional sobre el tiempo y sus incidencias, principalmente porque le asigna un lugar a cada lugar, evento y personaje. De ahí la importancia de alternar y contrarrestar la historia oficial con todas aquellas historias singulares y alternas que conviven con ese supuesto gran bloque discursivo.

En el tiempo de la posverdad queda en evidencia algo que siempre se ha sabido: que la verdad, y por lo tanto la historia que se vuelve vehículo de esta, es una interpretación con consistencias y contextos específicos; algo que busca dar una identidad al tiempo que dirigir una acción, es decir, dar sentido, tanto como significado, como camino, como sensación que inscribe algo en una lógica de verdad.


A la luz de la Inteligencia Artificial (IA) ello también implica no dejar que aquello que alimenta a los algoritmos sea únicamente una historia oficial, una narración a modo imaginario donde su creador se coloca como su héroe absoluto, dando paso a un autoritarismo y fundamentalismo digital con tintes democráticos inexistentes, precisamente por el rating digital que lo presenta.

La interpretación del pasado, le generación e la historia, posee entonces, objetivos tecnológicos, comerciales y políticos específicos que no hay que dejar de lado en la labor diaria de medios y agentes sociales que bombardean con sus entre-decires-de-verdad.

*El autor es psicoanalista, traductor y profesor universitario. Instagram: @camilo_e_ramirez

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