El asesinato de María Lucía Mora, coordinadora de Morena en Valle de Allende, Chihuahua, ya comenzó a sacudir el tablero político del estado.
La ejecución ocurrió apenas horas después de que la dirigencia morenista, encabezada por Ariadna Montiel, y Andrea Chávez, anunciara una ofensiva política contra Maru Campos, incluyendo un juicio político y una marcha bajo el discurso de “traición a la patria”.
En Morena ya hay quienes ven el crimen no solo como un hecho más de violencia en Chihuahua, sino como un episodio que eleva aún más la tensión entre el gobierno estatal y la 4T.
Hasta ahora no existe una línea oficial que vincule el homicidio con el contexto político. Sin embargo, en los círculos políticos locales comenzó a instalarse la sospecha de que el momento en que ocurre el asesinato difícilmente pasará desapercibido.
Porque en Chihuahua, donde la confrontación política se ha endurecido rumbo a 2027, muchos repiten la misma frase: en política, las casualidades rara vez son casualidad.
Aunque Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo, insiste en que “México está de moda”, los números del INEGI comienzan a contar una historia mucho menos optimista.
La más reciente Encuesta de Viajeros Internacionales (EVI) de marzo de 2026 dejó un dato que ya genera preocupación en el sector turístico: el país recibió apenas 2.5 millones de turistas no fronterizos, una caída anual del 7% frente a los 2.7 millones registrados en marzo de 2025.
Y el problema no es menor. Se trata justamente del turismo que más derrama económica deja en México: visitantes que llegan por vía aérea, permanecen más días y gastan mucho más que el turismo fronterizo o excursionista.
De hecho, el gasto total de estos viajeros también cayó 7.4%, encendiendo focos amarillos en una industria que el gobierno federal ha presumido como uno de los motores económicos del sexenio. En el sector ya comienzan a preguntarse si el discurso oficial de récords y “boom turístico” está chocando con la realidad de los indicadores.
Ahora todas las apuestas están puestas en dos salvavidas: la derrama de Semana Santa en abril y, sobre todo, el Mundial de Futbol de junio, que el gobierno espera convierta a México nuevamente en vitrina global.
Porque una cosa es que México esté de moda en el discurso… y otra muy distinta que eso se refleje en la llegada de turistas y en los dólares que dejan.
