Opinión

La pasión de reclamar

En ese sentido, la pasión de reclamar implica el declarar la propia impotencia y designar a alguien (o algo) como el hacedor de todos los males

La pasión de reclamar se refiere a una práctica muy arraigada en algunas personas
La pasión de reclamar se refiere a una práctica muy arraigada en algunas personas (Foto: Grok)

La pasión de reclamar se refiere a una práctica muy arraigada en algunas personas respecto a dirigir a alguien algún reclamo o demanda respecto a lo que ellas están sintiendo; regularmente un afecto que se interpreta como negativo, tristeza, desesperación, impotencia…No se refiere a la legítima demanda de justicia que se dirige a un servidor público, por ejemplo, sino a una forma de buscar aliviar las tensiones culpando a alguien más de lo que se padece.

Dicha pasión por reclamar es casi una forma de vida que responde a la lógica, “reclamo, luego existo” donde siempre hay algo o alguien culpable de lo que se está sufriendo, y es precisamente ese alguien quien tiene que hacer los cambios necesarios. En ese sentido, la pasión de reclamar implica el declarar la propia impotencia y designar a alguien (o algo) como el hacedor de todos los males.

A menudo, quien gusta de reclamar se ve a si mismo como inocente, puro y perfecto, son los otros quienes son el origen de todo mal y quienes necesitan cambiar. Es tal el corazón mismo de toda ideología totalitaria, que mantienen el “mal” fuera de los círculos que se consideran supuestamente perfectos, inocentes, proyectando hacia afuera todo lo malo. La pasión de reclamar buscaría mantener una especie de halo de perfección, colocando fuera de sí—los límites de lo conocido y reconocido de sí mismo—fuera de sus límites, a una distancia no angustiante, al estilo del chivo expiatorio, creyendo que manteniendo ese “defecto” al margen se mantiene un orden, pureza y paz.

*El autor es psicoanalista, traductor y profesor universitario. Instagram: @camilo_e_ramirez

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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