Opinión

El matrimonio igualitario más allá de la polémica... ¿te casarías?

¡Qué buena vida! Por: Ricardo Tinajero

Matrimonio igualitario
Gold wedding rings on LGBT pride flag. Gold wedding rings on LGBT pride flag. LGBT marriage concept. (Valerii Evlakhov/Getty Images)

Se acerca junio, el mes del orgullo gay, una fecha en la que se conmemora la lucha por los derechos de la comunidad LGBTIQ+.

Y para sorpresa mía —y de muchos más—, las nuevas generaciones a veces ni siquiera saben por qué marchan. Pero ese tema lo dejaré para otra columna.

Hoy quiero detenerme en uno de los derechos más importantes que hemos conseguido: el matrimonio igualitario, aprobado en 2009 por la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México.

Ante la sociedad, el matrimonio es un contrato —al menos así lo veo yo— en el que dos personas acuerdan adquirir derechos y obligaciones que cambian según las leyes y normas de cada lugar.


Pero más allá de lo jurídico, el matrimonio representa una realidad emocional, social y humana que no debería depender de prejuicios ni limitaciones.

Y todo esto viene a cuento porque acaba de estrenarse una puesta en escena que toca precisamente la importancia de este tema. Y la verdad, sí te deja reflexionando.

Daniel y Michel son una pareja prácticamente perfecta. Ambos tienen buenos empleos, una vida estable y una relación sólida; en pocas palabras, representan el ideal de muchas parejas gays.

Hasta la suegra entrometida entra en la ecuación.

Pero ya sabemos que la vida puede cambiar de un momento a otro. Un día estás arriba y al siguiente todo se derrumba.

Algo inesperado ocurre y transforma por completo sus vidas. Y es justo ahí donde aparece la verdadera importancia del matrimonio.

En la obra participan Pablo Perroni, Axel Santos, Pilar Flores del Valle, Juan Ríos y Rodrigo Oscos.

Cada vez que veo trabajar a Pablo Perroni en un proyecto nuevo termino diciéndole lo mismo: “estás cabrón”. Nunca deja de sorprenderme.

En esta ocasión hubo un momento en el que incluso pensé: “a este hombre le va a dar algo”. La intensidad con la que explota en una escena de discusión con Pilar —quien interpreta a la suegra— es simplemente escalofriante.

No cabe duda de que Pablo sigue apostando por proyectos con temas actuales, desafiantes y emocionalmente potentes.

Y hablando de Pilar Flores del Valle, qué bárbara. Tiene una vis cómica extraordinaria, pero cuando entra al drama se vuelve implacable. Es una actriz impresionante.

Rodrigo Oscos, por su parte, sigue construyendo poco a poco un lugar importante dentro del teatro. Da gusto verlo crecer y, sobre todo, notar el hambre artística que tiene.

Y de mi querido Juan Ríos, ¿qué puedo decir? Además de ser un gran director, pocas veces tenemos oportunidad de verlo actuar, y aquí resulta exquisito verlo interpretar al mejor amigo de Michel, un personaje que se convierte en apoyo fundamental dentro de la historia.

La dramaturgia es de Michael McKeever y la dirección de Sebastián Sánchez Amunátegui.

En pocas palabras, tengo que decir que me encantó esta obra. Además de entretener, pone sobre la mesa un tema que no debemos echar en saco roto, porque nunca sabemos cómo puede cambiar la vida de un instante a otro.

La obra se presenta viernes y sábado a las 20:30 horas y domingos a las 18:30 horas en el Foro Lucerna del Teatro Milán.

Los invito a que me sugieran, comenten y también me recomienden lo que les gusta.

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Nos leemos la próxima semana.

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