Opinión

Columna Itinerante: Guerra y reconstrucción

EE.UU. e Israel bombardean intensamente Irán horas antes de que venza el plazo de Trump
EE.UU. e Israel bombardean intensamente Irán horas antes de que venza el plazo de Trump Las ruinas de uno de los edificios de la Universidad Sharif de Teherán este martes tras ser atacada el lunes por Estados Unidos e Israel. EFE/Jaime León (Jaime León/EFE)

Los extremos se encuentran y se atraen: las políticas tanto de derecha como de izquierda en su manifestación extrema siempre tienden a ser radicales, polémicas y provocadoras, “cerrar filas para atacar al mal que proviene de afuera” es su consigna; lo fundamentalista y absoluto parece ser lo suyo, reclamando que no son tiempos de tibieza, sino de decisión, como si al mismo tiempo estuvieran solicitando a sus seguidores dejar de lado —o ya de plano cancelaran totalmente—el ejercicio del pensamiento crítico y de las decisiones responsables.

Como lo planteó Freud en su texto Psicología de las masas y análisis del yo, las masas se mueven por reacciones emocionales, más por contagio que por el razonamiento, avivadas por la pasión del líder, aquel que se cree que encarna un cierto ideal, que otorga la sensación de seguridad y cohesión.

La guerra, además de ser un negocio redondo, desestabiliza las democracias e introduce la urgencia por sobrevivir, gracias a lo cual no es necesario tener que debatir y reflexionar, pues se dice que no hay tiempo que perder, hay que votar rápido las medidas, no hay que leerlas ni mucho menos debatirlas, es vital seguir atacando y defendiéndose. Si lo pensamos detenidamente, es la mejor estrategia para cancelar el diálogo sin decir abiertamente que se cancela el diálogo, eso y salvar a los niños y adolescentes de las drogas y malas influencias.

Si la guerra se legitima por la búsqueda del orden, la paz y la seguridad, la idea de reconstrucción es una noción que sirve para camuflar la explotación comercial de la ciudadanía, quienes terminarán por pagar la reconstrucción de la Franja de Gaza, Ucrania y cualquier otro lugar donde supuestamente se esté “plantando” la democracia norteamericana.

*El autor es psicoanalista, traductor y profesor universitario. Instagram: @camilo_e_ramirez

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