Opinión

#PolíticaConfidencial: La Corte va al mitin: Hugo Aguilar aparece en acto de Sheinbaum y las redes dictan sentencia

Hugo Aguilar Ortíz
Hugo Aguilar Ortíz, presidente de la SCJN, asistió al evento de la presidenta de México

¿AUTONOMÍA O CERCANÍA? Más de uno levantó la ceja al ver la llegada de Hugo Aguilar, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al acto masivo encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum en el Monumento a la Revolución. La imagen no pasó desapercibida. Mientras el nuevo Poder Judicial intenta construir una narrativa de independencia tras la polémica elección judicial, la presencia del titular de la Corte en un evento de carácter claramente político encendió las redes sociales y abrió el debate sobre los límites entre la cortesía institucional y la cercanía partidista. Los críticos no tardaron en recordar que una de las principales promesas de la reforma judicial era garantizar una justicia más autónoma y alejada de los intereses del poder político. Por ello, se preguntan qué mensaje envía quien encabeza el máximo tribunal del país aparezca en un acto de movilización organizado por el movimiento gobernante. En plataformas digitales incluso comenzaron a circular mensajes irónicos que rebautizan a la nueva integración judicial como la “Corte del Acordeón”, en referencia a las acusaciones sobre las guías de voto que circularon durante la elección judicial.

Dicen que en política las coincidencias no existen, y este fin de semana se produjo una imagen que hace apenas unos años parecía impensable: dos expresidentes de México compartiendo templete en un acto partidista y con un mensaje político perfectamente calculado. Ahí estaban Vicente Fox y Felipe Calderón, juntos nuevamente en público para arropar a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, en medio de las tensiones que mantiene con la Fiscalía General de la República. Lo interesante no fue el contenido de los discursos. Lo relevante fue la fotografía. Durante años, ambos exmandatarios evitaron aparecer juntos en actos partidistas de alto perfil. Hoy decidieron hacerlo y, además, en un momento particularmente delicado para la oposición.

En los pasillos políticos la lectura es clara: el panismo histórico comienza a cerrar filas ante lo que considera una ofensiva judicial y política contra algunos de sus cuadros más visibles. El mensaje no iba dirigido únicamente a Chihuahua ni a la FGR. También parecía estar dirigido hacia el interior de la oposición, donde persisten divisiones y liderazgos dispersos rumbo a los próximos ciclos electorales. Algunos observadores incluso interpretan la escena como una señal de que los viejos liderazgos panistas buscan volver a tener voz en la conversación nacional. No necesariamente para competir, pero sí para influir.

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