Desde Toluca, Estado de México, el Centro de Innovación Tecnológica para la Construcción (CiTeC) de Holcim funciona como un laboratorio vivo donde la industria de la construcción ensaya su futuro. Un espacio que no solo desarrolla materiales, sino que replantea la forma en que se construye, se consume energía y se entiende el impacto ambiental de uno de los sectores más relevantes —y retadores— para el planeta.

El recorrido por el CiTeC es, en sí mismo, un viaje por la innovación aplicada. A través de distintas estaciones, el centro muestra cómo la tecnología, la ciencia y la investigación se articulan para avanzar hacia una construcción baja en carbono. Desde laboratorios de mezclas de concreto hasta impresión 3D y soluciones de aislamiento, cada área refleja un enfoque claro: reducir emisiones sin comprometer desempeño, durabilidad ni seguridad.

Uno de los pilares de esta transformación es la descarbonización de las operaciones. En el CiTeC, este compromiso se materializa con la electrificación de procesos y el uso de energías renovables, como los paneles solares instalados en el complejo, que permiten disminuir la dependencia de combustibles fósiles y reducir la huella de carbono desde la operación diaria.

A esto se suma el uso de combustibles alternos mediante iniciativas de economía circular impulsadas por Geocycle. A través del coprocesamiento de residuos —desde llantas hasta desechos industriales—, Holcim logra sustituir hasta 80% del uso de combustibles fósiles en sus hornos, transformando residuos en energía y evitando que miles de toneladas de CO₂ lleguen a la atmósfera cada año.
En el corazón del CiTeC, el laboratorio de mezclas de concreto revela uno de los grandes retos de la industria: reducir la huella ambiental del cemento, un material esencial pero históricamente intensivo en emisiones. Aquí, la innovación se enfoca en encontrar sustitutos del clínker —el principal responsable del CO₂— mediante residuos de construcción y demolición, arcillas calcinadas y subproductos de otras industrias, sin sacrificar resistencia ni durabilidad.

El resultado son cementos y concretos sostenibles que hoy ya están en el mercado. Soluciones que permiten reducir hasta 65% las emisiones de CO₂ y que representan más del 56% de las ventas de la empresa cementera en México. Un dato que habla no solo de innovación, sino de una transición que ya está ocurriendo en proyectos reales y a gran escala.
La sostenibilidad también se mide en recursos. Concretos como I-DRACRETO han permitido ahorrar más de 180 millones de litros de agua, mientras que materiales como Airium —una solución de aislamiento térmico y acústico— contribuyen a reducir hasta 30% el consumo energético de los edificios, disminuyendo la necesidad de aire acondicionado y mejorando el confort interior.
Más allá de los materiales, el CiTeC se ha consolidado como un punto de encuentro entre industria, academia y nuevas generaciones. Concursos, laboratorios de alta especialidad y un showroom renovado refuerzan la idea de que la innovación no ocurre en aislamiento, sino en colaboración constante.

A 30 años de su creación, el Centro de Innovación Tecnológica para la Construcción deja claro que el futuro de la construcción no solo se edifica con concreto y acero, sino con decisiones conscientes. Porque construir mejor hoy es, también, una forma de cuidar el mañana.

Futuro Verde
La empresa cementera estableció cuatro áreas prioritarias para la colaboración multisectorial que buscan modernizar y elevar la competitividad del sector:
1. Estandarización y competitividad sostenible: Impulsar el uso de materiales bajos en CO₂ y la integración de Declaraciones Ambientales de Producto (EPDs) como clave estándar.
2. Regulación de economía circular: Trabajar en conjunto para simplificar y estandarizar la regulación para el uso y reaprovechamiento de materiales de construcción y demolición (CDM).
3. Tecnología y energía: Fomentar el desarrollo y uso de tecnologías como el coprocesamiento para impulsar la generación y uso de energías alternativas en la industria.
4. Marcos normativos para el desarrollo: Colaborar con el gobierno y organismos empresariales para establecer marcos normativos y regulatorios modernos que mejoren la competitividad económica y el desempeño ambiental del país.
