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La dictadura de la felicidad fracasó: 2026 será el año de la plenitud

En un inicio de año marcado por desgaste emocional, expertos plantean cambiar la meta de “ser feliz” por construir plenitud

Plenitud
Dejar de perseguir la felicidad: por qué 2026 pone la plenitud en el centro del bienestar

El arranque de 2026 está cambiando la forma en que hablamos de bienestar. Después de años de desgaste emocional, crisis, duelos y cansancio acumulado, la idea de “tienes que ser feliz” empieza a perder fuerza. En su lugar, gana terreno otro concepto: la plenitud.

Cuando la felicidad se vuelve una exigencia permanente, deja de motivar y se convierte en una fuente de frustración. La plenitud, en cambio, pone el acento en el propósito, en el proceso y en la capacidad de atravesar momentos difíciles sin perder sentido”, explica Jorge Bolio, estratega de vida y facilitador de transformación personal.

Para él, lo que estamos viendo es un signo de mayor madurez social: durante años la felicidad se vendió como estándar obligatorio; hoy, cada vez más personas empiezan a cuestionarla como única medida de bienestar.

Conoce las claves para alcanzar la plenitud
Conoce las claves para alcanzar la plenitud Unsplash

De “ser feliz” a “vivir con sentido”

El contexto no es menor: a nivel global, más de mil millones de personas viven con alguna afección de salud mental, y trastornos como la ansiedad y la depresión siguen entre las principales causas de malestar emocional.


Durante la última década, el bienestar se asoció casi siempre con logros externos: éxito profesional, estabilidad financiera, productividad, metas cumplidas. Pero esa fórmula dejó varios efectos secundarios:

  • Brecha creciente entre lo que se espera y lo que realmente se vive
  • Cansancio emocional crónico
  • Dificultad para regular las emociones
  • Sensación de vacío después de alcanzar objetivos importantes

En ese escenario, la felicidad entendida como un estado permanente, casi obligatorio, se vuelve inalcanzable. La plenitud, en cambio, se plantea como una decisión diaria:

No depender solo de cómo te sientes en este momento, sino de cómo eliges vivir lo que te toca.

La conversación ya no es sobre sentirse bien o no. Es sobre vivir con propósito. Eso implica aceptar que no todos los días son felices, pero sí pueden ser significativos”, apunta Bolio.

La clave de la felicidad
La clave de la felicidad (Yuri Arcurs peopleimages.com)

Tres pilares para entender la plenitud en 2026

De acuerdo con Jorge Bolio, este cambio de enfoque se sostiene en tres ejes que cada vez aparecen más en conversaciones sobre salud mental y bienestar:

1. Responsabilidad individual

  • La plenitud parte de una idea incómoda, pero poderosa: las decisiones diarias importan
  • Desde con quién convives hasta cuánto descansas o qué consumes en redes, todo impacta en cómo te sientes
  • Cuando ese impacto se ignora, es más fácil que aparezcan:
  • Cansancio emocional constante
  • Frustración con “la vida” o “el sistema”
  • Sensación de que nada cambia, aunque los días sean iguales

Asumir responsabilidad no significa culparse por todo, sino reconocer qué sí está en tus manos y empezar a tomar decisiones más alineadas con tu bienestar.

2. Gratitud activa

La gratitud dejó de verse solo como frase de libro motivacional. En la práctica, funciona como antídoto ante la sensación de carencia permanente.

No se trata de “pensar positivo” a la fuerza, sino de:

  • Reconocer avances, por pequeños que sean
  • Valorar lo que ya está presente (relaciones, salud, aprendizajes)
  • Poner en contexto lo que falta, sin convertirlo en único foco de atención

Este ajuste ayuda a bajar la ansiedad por todo lo que aún no se tiene y a darle espacio a lo que ya se construyó.

3. Contribución y sentido de pertenencia

En un momento en el que la desconexión social crece, la plenitud pone énfasis en la idea de contribuir, aunque sea desde acciones pequeñas y sostenidas:

  • Acompañar a alguien en un proceso difícil.
  • Voluntariados puntuales
  • Participar en proyectos comunitarios, escolares o laborales
  • Involucrarse devuelve algo que muchos daban por perdido: el sentido de pertenencia. Y con él, una sensación de propósito que no depende únicamente de logros individuales
Año Nuevo
Año Nuevo (MAREVGENNA)

Un inicio de año para replantear el bienestar

El comienzo de año suele venir acompañado de listas de propósitos: bajar de peso, ganar más dinero, cambiar de trabajo, viajar. Sin embargo, 2026 arranca con una pregunta distinta:

¿De verdad eso me hace sentir pleno o solo suma presión a la lista de pendientes?

Cada vez más personas están revisando las expectativas heredadas sobre éxito y felicidad, para abrir espacio a otras métricas:

  • ¿Qué tan presente estoy en mi vida diaria?
  • ¿Qué tan alineadas están mis decisiones con mis valores?
  • ¿Cuánto sentido tiene lo que hago, más allá de lo que muestro en redes?

En ese proceso, la plenitud comienza a colocarse en el centro de la conversación como una forma más realista de enfrentar un año marcado por desafíos emocionales, económicos y sociales.

Más que un eslogan, la plenitud se perfila como el nuevo eje del bienestar en 2026: menos presión por “ser feliz todo el tiempo” y más foco en construir una vida con propósito, incluso cuando los días no sean perfectos.

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