Gourmet

Un refugio japonés para comenzar el año con buen sabor

En la Roma Norte, un pequeño restaurante japonés invita a comenzar el año sin prisas, entre ramen reconfortantes, sandos delicados y una atmósfera íntima que invita a permanecer largo tiempo

Restaurante Soop Noodle Bar
(Publimetro/Ignacio Campos)

Un nuevo año inicia y con este, la odisea gastronómica por descubrir nuevos lugares que ofrezcan sabores auténticos y den ganas de volver a visitarlo o recomendarlo a familiares y amigos, así que con esto en mente, elegí un restaurante japonés que me quedé con ganas de visitar el año pasado por diversas recomendaciones que me hicieron: Soop Noodle Bar.

Restaurante Soop Noodle Bar
(Publimetro/Ignacio Campos)

Ubicado en Orizaba 96, este pequeño refugio de la Roma Norte logra hacerte bajar el ritmo desde el primer momento. La luz es tenue, la música acompaña sin imponerse y el ambiente —entre urbano y profundamente japonés— te invita a sentarte sin prisa, como si el tiempo pudiera estirarse un poco más entre plato y plato.

Restaurante Soop Noodle Bar
Restaurante Soop Noodle Bar (Publimetro/Ignacio Campos)

La experiencia comenzó de forma ligera, pero efectiva para aplacar el hambre, mientras se mira con atención el menú: unos edamames al pesto que rompieron cualquier expectativa previa. Salteados con un delicado toque de ajo y cubiertos con pesto elaborado en casa, resultaron ideales para aplacar el hambre.

Aromáticos, de sabor intenso y un sutil picor al final que, a decir del mesero, lo proporciona una salsa de habanero preparada en casa, que la cocina utiliza con mesura, nada agresivo, solo lo suficiente para despertar el paladar y mostrar que aquí se cocina con técnica y creatividad.


Restaurante Soop Noodle Bar
(Publimetro/Ignacio Campos)

La segunda entrada es un imperdible, según mi paladar y el de mi acompañante: espárragos con salmón crujiente llegaron a la mesa perfectamente tempurizados, con ese equilibrio tan difícil entre ligereza y textura. El salmón, envuelto y dorado, contrastaba con el verde tierno del espárrago, mientras la salsa de anguila coreana —ligeramente picante, con notas dulces y profundas— terminan de redondear el plato. Cada bocado es una mezcla precisa entre confort y sofisticación.

Restaurante Soop Noodle Bar
Los espárragos con salmón crujiente tienen un sabor adictivo y es muy recomendable pedirlo como entrada. (Publimetro/Ignacio Campos)

Mientras esperábamos los platos fuertes, decidimos explorar uno de los apartados más tentadores del menú: los sandos. El Tori Katsu fue el elegido y no decepcionó. El pan brioche japonés, suave y ligeramente dulce, lleva pollo empanizado marinado en curry amarillo con mantequilla y leche, logrando una carne jugosa y fragante. La ensalada de col morada y zanahoria, aliñada con jugo de limón, aportaba frescura, mientras la mayonesa picante de la casa añade carácter sin robar protagonismo. Un sándwich pensado para disfrutarse sin distracciones.

Restaurante Soop Noodle Bar
(Publimetro/Ignacio Campos)

Los ramen llegaron como plato fuerte, y con ellos, el corazón de Soop. Para mi acompañante, el Shoyu Ramen, resultó una lección de equilibrio. El caldo casero —elaborado con pollo, cerdo y res— es profundo y reconfortante, sin resultar pesado. La panceta de cerdo se deshace con suavidad, mientras que el huevo estaba en su punto exacto y los elementos clásicos —negi, naruto, menma y alga nori— se integraban con naturalidad, como si cada uno supiera exactamente cuándo hacerse notar.

Restaurante Soop Noodle Bar
El ramen se sirve en generosas porciones y es bastante reconfortante su sabor. (Publimetro/Ignacio Campos)

Yo opté por el Tori Katsu Ramen, una versión más intensa y especiada que no pierde elegancia. El mismo caldo base se transforma gracias al miso tare picante, que aporta complejidad y un calor envolvente. El pollo empanizado, nuevamente marinado en curry amarillo, añade textura y profundidad, mientras el cebollín, el chile serrano rojo y la achicoria equilibran el conjunto con notas frescas y ligeramente amargas. Es un ramen que reconforta, pero también reta.

Parte del encanto de Soop está en su coherencia. Nada parece fuera de lugar, desde la carta hasta la decoración, todo dialoga con una visión clara: que el comensal experimente una profunda sensación de plenitud y gratitud gracias al ambiente, alimentos y bebida.Es un espacio que se disfruta tanto en pareja como en una comida casual entre amigos.

Restaurante Soop Noodle Bar
(Publimetro/Ignacio Campos)

Para cerrar, pedimos de postre el creme brulé de Taro, un tubérculo almidonado de origen asiático, con piel marrón y pulpa blanca con motas moradas, valorado por su sabor dulce y textura cremosa, que resultó el broche ideal para esta suculenta experiencia de sabores. De bebida elegimos el té Hojicha, un té verde japonés tostado con notas a nuez y bajo contenido de cafeína. Fue el final perfecto: cálido, aromático y sereno. Un sorbo que funciona casi como un suspiro después de una comida bien pensada, bien ejecutada y mejor disfrutada.

Restaurante Soop Noodle Bar
(Publimetro/Ignacio Campos)

Soop Noodle Bar no es solo un lugar para comer ramen; es un sitio para detenerse, observar y saborear. Un recordatorio de que la buena cocina no siempre necesita ser ruidosa para dejar huella. A veces basta con un buen caldo, una mesa bien puesta y la certeza de que vas a querer volver.

Soop Noodle Bar

Dirección: Orizaba 96, Roma Norte, Cuauhtémoc.

IG: soopnoodlebar

Tags

Lo Último