Cuando la gente piensa en Turquía, Estambul suele ocupar el centro de atención, con sus mezquitas, bazares y el Bósforo definiendo la imagen del país.
Sin embargo, más allá de esta metrópolis bulliciosa existe otra Turquía: un territorio de pueblos tranquilos, historias estratificadas y maravillas arquitectónicas que cuentan relatos de una nación profundamente diversa.

Y gracias a la amplia red de vuelos de Turkish Airlines, llegar a estos rincones menos conocidos nunca ha sido tan fácil. La aerolínea invita a los viajeros a descubrir la belleza oculta del país más allá de Estambul.
1. Safranbolu: crisol otomano
En la provincia de Karabük, dentro de la región del Mar Negro, se encuentra Safranbolu, un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, famoso por sus casas otomanas perfectamente conservadas.

Las mansiones de estructura de madera, fachadas encaladas y techos de teja roja datan de los siglos XVII y XVIII, evocando la época dorada del comercio en Anatolia.
Pasear por sus estrechas calles se siente como viajar en el tiempo. Las casas tradicionales se han transformado en museos, talleres artesanales y cafeterías íntimas que sirven café turco en patios bañados por el sol.
2. Mardin: mirador al pasado
Más al sureste, encaramada en una colina con vistas amplias a las llanuras mesopotámicas, se alza Mardin, una ciudad de piedra color miel y civilizaciones superpuestas.

Lugares emblemáticos como el Monasterio de Deyrulzafaran, uno de los más antiguos de la región, y las madrasas y mezquitas medievales del casco histórico narran la historia de convivencia y fe.
Cerca de ahí, Midyat continúa este legado, famosa por su artesanía en filigrana de plata y sus casas de piedra llenas de historias antiguas.
3. Zeugma: mosaicos y memoria
En el sureste de Turquía, cerca de Gaziantep y a orillas del río Éufrates, se encuentra Zeugma, una antigua ciudad grecorromana parcialmente sumergida por la construcción de una presa moderna.

Las excavaciones arqueológicas revelaron una impresionante colección de mosaicos que hoy se exhiben en el Museo del Mosaico de Zeugma, uno de los más grandes de su tipo en el mundo.
Estos mosaicos, que representan escenas mitológicas, patrones intrincados y figuras humanas expresivas, se mantienen vívidos tras siglos de historia.
Ofrecen una mirada al refinado arte romano y a la prosperidad de una ciudad que fue un importante punto de conexión en la Ruta de la Seda.
4. Aydıntepe subterránea
En la provincia de Bayburt, en la región del Mar Negro, bajo el tranquilo pueblo de Aydıntepe, yace una vasta ciudad subterránea excavada en roca volcánica.

Sus túneles y cámaras se extienden por cientos de metros y antiguamente servían como refugio durante invasiones y conflictos.
Hoy, los visitantes pueden explorar una parte de este entramado subterráneo y admirar sus sistemas de ventilación y pasadizos, testimonio de la ingeniosidad de los primeros habitantes de Anatolia.
Gracias a las rutas domésticas de Turkish Airlines, incluso lugares remotos como Bayburt están al alcance de los viajeros que desean descubrir el patrimonio oculto del país.
