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Cien años de música, cocina y emociones que definen a México

A cien años de su fundación, El Tenampa celebra su historia con un libro que recorre su papel en la música, la gastronomía y la memoria emocional de México, desde Garibaldi para el mundo

100 años cantina Tenampa
Durante la presentación dieron a conocer diversas anécdotas del lugar.

Desde hace cien años el Salón Tenampa, ubicado en la Plaza Garibaldi, ha sido testigo de despedidas, reconciliaciones, amores que empiezan con un mariachi y penas que se ahogan en un caballito de tequila.

Aquí se ha venido a celebrar, pero también a llorar; a brindar por la vida y, en ocasiones, a despedirse de ella. Pocos sitios en el mundo pueden presumir una carga emocional tan profunda y tan compartida como este rincón que, más que cantina, es un refugio colectivo de la memoria mexicana.

100 años cantina Tenampa

Esa fuerza simbólica —la del Tenampa como puerta de entrada a México, como escenario donde lo popular se vuelve identidad— es el punto de partida de Tenampa, Voz y Sabor de México, el libro con el que se conmemoran sus primeros cien años de historia.

Editado por Grupo Culinaria Mexicana, el volumen no busca mitificar al lugar, sino entenderlo: recorrer sus entremuros, escuchar sus voces y documentar por qué este espacio sigue siendo un ejemplo vivo de la mexicanidad.


100 años cantina Tenampa

El proyecto editorial nació del asombro. De recorrer el lugar con quienes lo habitan y descubrir que cada mural, cada mesa y cada canción tienen una historia detrás. Bajo la dirección de Juan Claudio Poblete Ritschel, Culinaria Mexicana asumió el reto de traducir en papel algo que normalmente se vive con los sentidos: la música que suena al unísono, el sabor de la cocina, la convivencia sin etiquetas y la carga emocional que se acumula noche tras noche. El resultado es un libro coral, familiar y profundamente arraigado.

La obra se estructura en distintas capas. La primera reúne los testimonios en primera persona de Adriana y Fernanda —actuales responsables del lugar—, quienes relatan cómo heredaron no solo un negocio, sino una responsabilidad histórica, en un momento marcado por la pérdida y la crisis.

100 años cantina Tenampa

Lejos de congelar el pasado, el libro muestra cómo el lugar se transformó sin perder su esencia: un espacio inclusivo, diverso, pionero en abrir sus puertas a las mujeres y a la comunidad LGBTQ+, y siempre dispuesto a recibir a cualquiera que cruce sus cortinas.

A partir de ahí, el libro traza una línea del tiempo que conecta décadas, personajes y momentos clave. Desfilan figuras como Pedro Infante, María Félix, Juan Gabriel, Luis Miguel o Joaquín Sabina, artistas que encontraron aquí no un escenario, sino una casa donde dejar de ser personajes públicos para volver a ser humanos. De este modo, el lugar emerge como un punto de encuentro entre cine, música, vida nocturna y cultura popular.

100 años cantina Tenampa
En el interior se puede observar diversos murales de artistas que han pisado este sitio.

Uno de los ejes más entrañables del libro es la gastronomía. Dividida en dos grandes bloques, la sección culinaria reúne recetas creadas por chefs amigos de la casa —como Gerardo Vázquez Lugo, Aquiles Chávez o Alexis Ayala—, inspiradas en sus propias vivencias en el lugar y acompañadas por sugerencias musicales que invitan a leer el libro con soundtrack incluido.

A ello se suman las recetas de casa, desarrolladas junto a la chef ejecutiva Josefina López, donde aparecen clásicos como la carne en su jugo, la birria y los antojitos que han acompañado generaciones enteras. Son preparaciones pensadas para hacerse en casa, sin pretensiones, fieles al espíritu de esta cantina tradicional.

100 años cantina Tenampa
En la parte central de la barra, se aprecia la foto del fundador.

El volumen se completa con entrevistas a personalidades cercanas al lugar, un recorrido por su murales y un archivo visual que documenta películas, discos y momentos clave. La fotografía, a cargo de Fernando Gómez Carvajal, logra capturar tanto la intimidad de un platillo como la energía de la barra y la fiesta, mientras que el diseño de Marcela Morales articula las múltiples voces sin perder coherencia ni emoción.

Más que un libro conmemorativo, Tenampa, Voz y Sabor de México funciona como un acto de preservación cultural. Un testimonio de cómo un negocio familiar ha sobrevivido cinco generaciones, crisis sociales, transformaciones urbanas y cambios de época sin dejar de ser relevante. Porque hablar del Tenampa es hablar de México: de su música, su cocina, su capacidad de celebrar incluso en medio de la adversidad.

Y quizá sea por eso que este libro no cierra una historia, sino que la deja abierta. Como una canción que vuelve a pedirse una y otra vez.

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