Caminar por el Centro Histórico siempre guarda sorpresas, pero pocas tan inesperadas —y tan bien logradas— como entrar a un museo donde la nostalgia, la tecnología y el juego conviven con solemnidad.
Así se vive MiBimbo, el Museo Interactivo Bimbo, que acaba de abrir sus puertas y que este fin de semana se perfila como un plan perfecto para ir en familia, en pareja o incluso en solitario, con tiempo y curiosidad.
Desde que cruzas la entrada en Isabel la Católica 51, el recorrido se siente más como una experiencia que como una visita tradicional. Aquí todo invita a tocar, escuchar, jugar y recordar.

¿Qué podrás encontrar?
El recorrido del museo se compone de 11 zonas temáticas que muestran la tradición panadera, los procesos de elaboración y la relación de la compañía con el campo y los agricultores.
También incluye contenidos sobre innovación tecnológica, electromovilidad y acciones comunitarias, como el programa Buen Vecino.
La primera sala es casi un viaje íntimo al origen: el escritorio original de los fundadores, cuadernos de contabilidad, máquinas de escribir, lentes y objetos personales que cuentan la historia no desde la épica empresarial, sino desde lo humano.
Basta apoyar los codos, cubrirse los oídos y escuchar los testimonios familiares para entender que esta historia también se construyó en la mesa, en la cocina y en la vida cotidiana.

El museo avanza como lo hace la memoria: de lo personal a lo colectivo. Aparecen las tienditas, las panaderías de barrio, los empaques que cambiaron con los años y que muchos reconocerán al instante.
Forma parte de la historia del pan en México
Hay estaciones donde puedes vestirte como vendedor de época, escuchar historias reales de comerciantes y recorrer una línea del tiempo que va de 1945 hasta hoy, recordando que esta es una historia profundamente mexicana.
Uno de los momentos más entrañables llega cuando el recorrido se vuelve doméstico: una casa de otra época, utensilios que ya no se usan, loncheras escolares, álbumes coleccionables que despiertan sonrisas inmediatas.
El museo no teme apelar a la emoción, pero lo hace con cuidado y respeto, invitando a compartir recuerdos entre generaciones. La experiencia se vuelve todavía más dinámica en las salas donde el pan cobra protagonismo.

Hay talleres guiados, juegos, estaciones interactivas y hasta la posibilidad de ver —y probar— mantecadas recién horneadas mientras se aprende sobre nutrición y procesos de elaboración.
Incluso la retroalimentación del visitante forma parte del guion: aquí se opina, se juega y se participa sobre nuevos productos para entregar al consumidor lo que realmente quiere.
Realidad virtual en el museo
Más adelante, la escala se amplía: realidad virtual para recorrer líneas de producción, simuladores de manejo que recrean el trabajo de los repartidores, un muro de memorabilia que funciona como espejo de varias generaciones y una sala que muestra la presencia global de la marca sin perder el anclaje local.
Todo está pensado para que el aprendizaje sea lúdico, nunca pesado. Más allá del recorrido, hay un componente que le da profundidad al proyecto: es un museo con causa.

Parte de los ingresos se destinan a la conservación del oso negro mexicano, una especie en peligro de extinción, a través de un programa que apoya el monitoreo científico, la protección de corredores biológicos y la recuperación de ejemplares.
Un recordatorio de que el entretenimiento también puede tener impacto. MiBIMBO no busca ser un museo solemne ni un escaparate corporativo.
Si este fin de semana buscas un plan distinto en el Centro Histórico —uno que conecte con la infancia, despierte la curiosidad y se disfrute sin prisas—, esta nueva apertura merece estar en tu radar.
Antes de visitarlo consulta esta información útil
• Se ubica en Isabel La Católica #51, Centro Histórico de la Ciudad de México.
• Ocupa la planta baja y mezanine de un icónico edificio de los años sesenta.
• Tiene capacidad para recibir hasta 500 personas de manera simultánea en una superficie de 3 mil m2 de los cuales más de mil 600 m2 son espacios de exhibición.
• No cuenta con estacionamiento propio, pero hay varios de paga alrededor en los que puedes dejar si vas en auto.
• Si vas en metro puedes llegar a las estaciones Isabel la Católica, Zócalo o San Juan de Letrán y caminar unos 500m para llegar al museo.
• Operará de martes a jueves en un horario de 09:00 a 18:00 horas y de viernes a domingo de 10:00 a 19:00 horas.
• Los accesos podrán adquirirse en las taquillas del museo o a través del sitio web.



