En el amor ya no se improvisa: también se agenda, se compara y se financia. En México, el 14 de febrero dejó de ser una fecha resuelta a última hora entre flores y reservas saturadas para convertirse en una experiencia que comienza semanas antes, desde la pantalla del celular. Planear la cita ideal hoy implica decidir qué regalar, dónde celebrar y, sobre todo, cómo pagar.

De cara al Día del Amor y la Amistad, dentro de la sección Beneficios de la app de Mercado Pago se concentraron promociones bajo el espacio “Prepara la cita ideal”, con descuentos de hasta 45% y facilidades de pago de hasta 36 meses sin intereses con su tarjeta de crédito.
La propuesta abarca categorías que van de restaurantes y cine a viajes, experiencias, belleza y tecnología, ampliando las posibilidades para quienes buscan desde una cena especial hasta un regalo de mayor valor.
Entre las opciones destacan marcas y establecimientos de marcas reconocidas, lo que permite armar un plan a la medida, ya sea en compras en línea o en establecimientos físicos. La diferencia está en que el gasto puede distribuirse en el tiempo y adaptarse al presupuesto.

Apartados llenos de amor
Pero más allá de las promociones, hay un cambio silencioso en la forma de celebrar. Datos internos de la plataforma revelan que previo al 14 de febrero de 2026 se crearon más de 9 mil 500 apartados digitales destinados específicamente a esta fecha.
Los nombres elegidos por los usuarios —“comprar flores”, “regalos”, “San Valentín”, “amor”, “amorcito”— dibujan una radiografía emocional del consumo, pero también una señal de mayor organización financiera.
El dinero guardado en estos apartados mantiene una tasa anual del 13% y genera rendimientos diarios, sin perder disponibilidad. Es decir, mientras llega la fecha, el presupuesto crece. Según explicó Ramiro Nández, director de usuarios de la compañía, esta tendencia refleja cómo las personas ya no solo piensan en qué regalar, sino en cómo administrar su gasto con anticipación y mayor control.
Así, el Día del Amor y la Amistad se transforma en algo más que una fecha comercial: se convierte en un ejercicio de planeación. Entre descuentos, meses sin intereses y ahorro programado, el romance también pasa por las finanzas personales. Porque hoy, la cita ideal no solo se siente, también se calcula.
