Gourmet

El antojo más romántico de San Valentín sabe a chocolate y fresa

Una nevería reinterpreta el clásico Gansito en versión helado para San Valentín: una edición limitada que mezcla nostalgia, cultura pop y el sabor más icónico del amor en México

Neverías Frody
El helado de Gansito es una edición especial que mezcla nostalgia y amor. (Freepik)

Hay combinaciones que no necesitan explicación: chocolate y fresa es una de ellas. Cada febrero reaparece como un código compartido: un lenguaje gastronómico que habla de afecto, complicidad y celebración sin necesidad de palabras. Más que una mezcla de sabores, es un símbolo cultural que ha acompañado generaciones y que hoy vuelve a tomar protagonismo en clave contemporánea.

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Esta creación está pensada para convertirse en uno de los antojos más buscados de la temporada. (Freepik)

Bajo esa premisa, Neverías Frody presenta su helado de Gansito, una edición especial que traduce la memoria colectiva en cucharadas cremosas. La propuesta parte de un clásico profundamente arraigado en el imaginario mexicano —el inconfundible Gansito de chocolate, pan y mermelada de fresa— para transformarlo en un postre que invita a compartir, celebrar o simplemente consentirse.

La nostalgia se ha convertido en uno de los motores más potentes de la gastronomía actual: sabores que remiten a la infancia, a la lonchera escolar, a los recreos y a los pequeños rituales cotidianos hoy regresan reinterpretados con una mirada más sofisticada. En ese mapa emocional, el chocolate ocupa un lugar privilegiado. De ingrediente sagrado en Mesoamérica a emblema romántico consolidado en el siglo XIX, su historia está íntimamente ligada a la expresión del cariño.

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La combinación de chocolate y fresa se consolida cada San Valentín como uno de los símbolos gastronómicos más reconocibles del amor y la amistad. (Cortesía)

Las cifras acompañan el fenómeno: en México, el consumo de chocolate puede aumentar hasta 50% durante febrero, mientras que a nivel internacional nueve de cada diez consumidores planean regalar dulces en esta temporada. El antojo, claramente, también es una forma de afecto.


La versión helada de Frody combina una base intensa de chocolate con vetas generosas de mermelada de fresa y pequeños trocitos del icónico pastelito que aportan textura y sorpresa. Cada cucharada juega entre lo cremoso y lo frutal, entre la memoria y el presente. La fresa —históricamente asociada con la pasión por su color y simbolismo— equilibra el dulzor y refuerza el guiño romántico sin caer en el cliché.

Disponible únicamente durante San Valentín, esta edición limitada se integra al portafolio como una propuesta que cruza gastronomía, cultura pop y estilo de vida. Un postre que entiende que el amor puede celebrarse en pareja, entre amigos o en solitario, y que a veces basta una cucharada de chocolate con fresa para volver, aunque sea por un momento, a un recuerdo feliz.

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