El café de especialidad no es solo una bebida que se disfruta por las mañanas. A día de hoy, se ha establecido como toda una cultura y sistema de producción que tiene en su núcleo el comercio justo, una cosecha sostenible y granos de alta calidad que deleiten el paladar de quienes los disfrutan.
Sin embargo, su proceso de obtención no es fácil, para que cada grano de café de especialidad llegue hasta tu taza de café necesita pasar por manos expertas.
Por esta razón, cada sorbo cuenta una historia completa, desde la parcela donde creció hasta las manos del barista que lo prepara.

México se ha posicionado como uno de los principales productores mundiales, liderando incluso el mercado de café orgánico. La razón es simple, el país cuenta con condiciones geográficas excepcionales.
Sus montañas alcanzan altitudes ideales entre los 900 y mil 800 metros sobre el nivel del mar, combinadas con suelos volcánicos ricos en nutrientes y microclimas diversos que crean el escenario perfecto para cultivar granos.
Un recorrido por las regiones de oro
Chiapas encabeza la producción nacional y es reconocido internacionalmente por la frescura de sus granos.
Sus cafetales se benefician de suelos volcánicos y humedad constante durante todo el año, resultando en tazas con notas achocolatadas, dulzor natural y una intensidad que permanece en el paladar.

Veracruz, con más de dos siglos de tradición cafetalera, ofrece perfiles más robustos. La región de Coatepec es celebrada por su acidez brillante, sus notas a caramelo y nueces, y ese toque frutal inconfundible.
En Huatusco, el café crece a altitudes medias bajo sombra natural, desarrollando un cuerpo suave con reminiscencias de chocolate y frutos rojos.
La Sierra Norte de Puebla, aunque menos mediática, produce cafés clasificados como “prima lavados” y “extra prima”. El clima semicálido húmedo de la región, con lluvias abundantes durante el año, proporciona condiciones ideales para el cultivo.

Los granos poblanos se caracterizan por su sabor suave, aroma agradable y un equilibrio que los hace accesibles sin sacrificar complejidad.
El sorbo de la Sierra Norte
Precisamente de esta región llega una propuesta que ejemplifica lo mejor del café de especialidad poblano: Café Muréh.
Se trata de un producto 100% puro, de estricta altura, cultivado entre los mil 450 y mil 690 metros sobre el nivel del mar. La selección de granos sigue métodos rigurosos que garantizan la ausencia de imperfecciones.
La variedad utilizada es Arábica, una de las más antiguas y apreciadas del mundo cafetero.

Un dato relevante es que este grano ha obtenido una calificación de 8 puntos por parte de uno de los mejores baristas del país, lo que lo coloca en la categoría premium de alta gama.
Esta evaluación confirma que la Sierra Norte de Puebla no solo produce café, sino experiencias sensoriales que compiten con las mejores del país.
La oferta incluye diversas presentaciones: desde la Selección Premium y Tradicional hasta opciones como Descafeinado, Café de Olla con Canela, Cappuccino y Mokaccino. Cada variante mantiene el compromiso con la calidad y el respeto por los procesos artesanales que han definido a la región durante generaciones.
