Volver al gimnasio en febrero suele ser algo muy común, sobre todo después de la celebración de, pues la cena, los chocolates y los detalles deliciosos se quieren bajar cuanto antes.
Y es en este escenario donde el sudor antes de terminar la rutina, la fricción con la ropa deportiva, los cambios de temperatura y las duchas rápidas entre juntas o pendientes del día pueden acabar por mermar la salud de la dermis.
Por esto, aunque el foco suele estar en el rendimiento físico, hay algo igual de importante que muchas veces se queda fuera de la conversación: el cuidado de la piel.

Cuando empiezas o retomas el ejercicio, la dermis también entra en ese proceso de adaptación. Lo notas al subirte al coche después del entrenamiento, en el calor de la ciudad, con la epidermis aún sensible y el cuerpo tratando de recuperar su equilibrio.
Por eso, integrar una rutina básica de bodycare ayuda a mantenerla protegida, hidratada y cómoda, incluso en los días más activos.
¿Por qué el ejercicio impacta la piel?
Entrenar de forma constante cambia la relación con tu cuerpo y con tu dermis. El sudor, el roce de los leggings, el clima variable y las duchas frecuentes pueden dejarla tirante o sensible, sobre todo cuando estás retomando el hábito.
Cuidarla antes y después de entrenar no es un lujo, es una forma de acompañar ese proceso y prevenir molestias a largo plazo.

Antes de entrenar
Aunque entrenes en interiores, la exposición solar forma parte del trayecto diario: caminar bajo el sol de la mañana, manejar con las ventanas abiertas o ejercitarte cerca de la luz natural.
Incorporar un protector solar corporal es un gesto sencillo que protege la epidermis del daño acumulativo del día a día.
Existen opciones con texturas ligeras y de rápida absorción, como la línea corporal de Avon Care, que incluye lociones corporales, cremas, entre muchos más productos. También, incluyen aceites y moléculas especiales como ácido hialurónico, vitamina E, manteca de karité, por mencionar algunas.
Además, están pensadas para quienes se mueven de un lado a otro y buscan protección sin sensación pesada.

Durante el entrenamiento
Los cuerpos reales sudan, se enrojecen y se rozan. Es parte natural del movimiento. Pero también está en cómo eliges vivirlo.
Optar por prendas cómodas, telas transpirables y cortes que acompañen tu cuerpo (no que lo restrinjan) hace que el ejercicio se sienta más amable y sostenible en el tiempo.
Después del gym
El momento posterior al entrenamiento es clave para el cuidado cutáneo. Después de la ducha, cuando la epidermis está limpia y ligeramente húmeda, la hidratación ayuda a restaurar la barrera natural que se pierde con el sudor y el agua caliente.
Apostar por cremas corporales con ingredientes nutritivos, como el aceite de coco, es una forma sencilla de devolverle confort a la dermis después del esfuerzo.

Una rutina que sí se sostiene
Cuidar tu piel no debería sentirse como una obligación más en la lista, sino como una extensión natural de tu rutina y de tu estilo de vida.
Se trata de elegir productos funcionales y sencillos, pensados para cuerpos que se mueven de verdad, que sudan, se adaptan y vuelven a empezar las veces que sea necesario.
Porque los cuerpos reales no buscan encajar en un ideal. Buscan sentirse bien, fuertes y cómodos en su propia piel. Y ese bienestar se construye en lo cotidiano: en la protección diaria, en la hidratación después del movimiento y en pequeños rituales que hacen del ejercicio un hábito sostenible.
