Valle de Bravo es un lugar que envuelve a sus visitantes en su atmósfera de naturaleza e historia inigualable desde el primer momento en que entran en su territorio.
Ubicado en el poniente del Estado de México a poco más de dos horas y media de la Ciudad de México, este Pueblo Mágico ha construido su reputación sobre algo que no puede fabricarse: un entorno natural privilegiado de bosques, un lago precioso lago y una geografía que parece diseñada para tentar a quienes necesitan salir del asfalto

Y ahora que se han establecido como uno de los mayores exponentes del turismo que mezcla naturaleza, actividad física y desconexión genuina, buscan explorar otro tipo de experiencias.
Para conocer más acerca de esta cambio en su oferta turística Rodrigo Mejía, director de Turismo de Valle de Bravo ha platicado con Publimetro.
Una evolución con raíces
Valle de Bravo de hoy no es exactamente el mismo de hace una década. Junto a la adrenalina ha crecido con fuerza el turismo.
Hoteles con temazcales, spas integrados al bosque, retiros de meditación y propuestas gastronómicas, que aprovechan los productos de la región, han diversificado la oferta para que los visitantes disfruten de bodas como en pocos lugares del país se puede.

Gracias a toda esta infraestructura, a su ecosistema turístico se suma ahora una apuesta más decidida: el turismo de romance y bodas.
“Hemos crecido mucho en otros temas como lo es la gastronomía y el wellness. Tenemos ya muchos hoteles con temazcales, spas, retiros y meditaciones que podemos aprovechar para dar el salto”, señala Mejía.
“Este año estamos enfocados muchísimo al turismo de romance, a las bodas. Somos ya un destino que suena a nivel nacional en el tema de bodas, pero queremos fortalecerlo muchísimo”, añade el director de Turismo.

También hizo énfasis en que esta estrategia tiene lógica, pues Valle de Bravo ofrece algo que pocos destinos de boda pueden garantizar de forma simultánea: cercanía a la capital, paisaje de alto impacto visual, infraestructura hotelera consolidada y un clima estable entre noviembre y abril, la ventana ideal para celebrar eventos al aire libre.
Apuesta segura por el turismo
La apuesta no es caprichosa. Valle de Bravo reúne de forma casi irrepetible una serie de condiciones que los organizadores de eventos y las parejas valoran por encima de cualquier otra cosa.
A diferencia de destinos de boda consolidados que implican vuelos, logística aérea y costos de traslado considerables, Valle de Bravo está a dos horas y media de la Ciudad de México en automóvil.
Eso significa que los invitados pueden llegar y regresar en el mismo fin de semana sin escala, que los proveedores de la capital pueden operar sin encarecerse y que el margen de error logístico se reduce de forma significativa.

Su atmósfera y biodiversidad permiten disfrutar de un jardín rodeado de pinos, una terraza con vista al lago o una ceremonia sobre el agua funcionan sin paraguas ni carpas de contingencia durante casi medio año.
Además, el lago, bosque y la arquitectura colonial del centro histórico generan un escenario de alto impacto visual que rara vez requiere decoración adicional.
Dónde hospedarse y dónde decir “acepto”
La oferta de espacios para bodas en el municipio abarca desde grandes resorts con vista al lago hasta jardines íntimos en medio del bosque.
- El Santuario Resort & Spa: enclavado en una montaña de cuarzo sobre la ribera noroeste de la presa, es uno de los venues de referencia.
El hotel ofrece terrazas panorámicas, un espejo de agua como escenario central y la posibilidad de celebrar ceremonias simbólicas, chamánicas o civiles —incluso a bordo de una embarcación en el lago— con capacidad para alojar a los invitados en suites con alberca privada.
- Hotel Rodavento y Hotel Misión: también figuran entre las sedes más solicitadas para eventos de este tipo.
Para quienes prefieren la experiencia de un jardín o rancho, el municipio cuenta con espacios como Rosmarino, un venue construido en un claro natural del bosque donde la vegetación actúa como decoración en sí misma, o El Guardián, que combina el entorno rural con instalaciones adaptadas a celebraciones de distinta escala.
Varios de estos jardines ofrecen acceso o vistas directas al lago, un elemento que los organizadores describen como difícilmente replicable en otros destinos de boda nacionales.
