El futbol femenil ya no es promesa, es presente, negocio y cultura en movimiento.
Los estadios se llenan, las audiencias rompen récords y las marca, aunque algunas todavía con resistencia, comienzan a entender que lo que está pasando no es una tendencia pasajera, sino una corrección histórica.
Bajo esa premisa se llevó a cabo en la CDMX el foro “El deporte femenil, la economía que nadie vio venir”, organizado por Caliente, un espacio que dejó claro que la conversación ya no gira en torno a si las mujeres merecen visibilidad, sino a quién va a construir las plataformas, los derechos y las inversiones que definirán la próxima década.

La mesa, moderada por Marion Cortina, reunió a voces clave como Fernanda Sainz, CCO de caliente.mx; Honey Thaljieh, excapitana y cofundadora de la selección femenil de Palestina; y la Dra. Yetsa A. Tuakli-Wosornu, fundadora y directora del Sports Equity Lab en Stanford.
Pero fue Fernanda Sainz quien lanzó las declaraciones más directas y provocadoras de la jornada.

La data está ahí
Cuando se le preguntó quién subestimó más al deporte femenil —¿medios, marcas o inversionistas? su respuesta fue tajante: “Los dueños. La verdad”.
Para Sainz, el rezago no fue casualidad, sino una decisión histórica que hoy comienza a pasar factura. Recordó cómo incluso el Mundial femenil de 1971, que fue un éxito rotundo, fue borrado de la narrativa oficial.
“La data está ahí, los números están ahí, los fans están creciendo”, subrayó.
Y los números, asegura, ya no admiten discusión.
En México, la liga femenil —con apenas ocho años de existencia frente a otras ligas centenarias— ha roto récords de audiencia. “Hay 65 millones de views hoy.

Las finales en Tigres y Monterrey meten 45 mil, 50 mil personas al estadio.
Está por encima del béisbol en audiencia, pero no en patrocinio.
Eso ya no es miopía de marketing, yo le llamo misoginia del marketing”, afirmó.
Desde su posición en caliente.mx, compartió un dato revelador, la liga femenil es la segunda más apostada en la plataforma, incluso por encima de deportes como la NBA.
“La data está ahí. Esto va a ser negocio tarde o temprano”, señaló.
“Nosotras tenemos que controlar la narrativa del futbol femenil. No puede ser un copy-paste mal hecho del varonil. También hay que construir un entorno libre de los vicios de violencia asociados a ciertas expresiones del deporte masculino, ya que el ambiente en el deporte femenil es distinto”.
— Fernanda Sainz, CCO de caliente.mx
El reto, dijo, es acelerar el proceso y garantizar que la inversión realmente llegue a las jugadoras.
Sainz también explicó cómo, junto a otras líderes —como directivas de marcas aliadas— impulsaron convertirse en “founders partners” de la liga femenil para asegurar visibilidad, monetización en plataformas como YouTube y transparencia en el destino de los recursos.
“Estamos en el inicio de algo histórico. Tal vez nuestros nietos vean el futbol femenil como algo totalmente normal, pero nosotras somos las primeras en acelerarlo. Es un privilegio, pero también una responsabilidad”.

Juegos diferentes
Por su parte, Honey Thaljieh llevó la conversación al terreno político y estructural.
Para ella, el cambio real ocurre cuando las mujeres dejan de ser invitadas y se convierten en tomadoras de decisión.
“No es inspiración, es estrategia. Es un caso de negocio que genera beneficios”, agregó.
Puso como ejemplo a clubes y selecciones que apostaron en serio por el futbol femenil y hoy recogen resultados globales en audiencias e impacto cultural.

La Dra. Yetsa A. Tuakli-Wosornu aportó una mirada científica. Explicó cómo, desde la infancia, niñas y niños desarrollan formas distintas de competir y cooperar, lo que convierte al deporte femenil en una marca auténtica y no en una copia del varonil.
“No es un deporte de hombres replicado en mujeres. Es algo único desde su raíz biológica y social”, sostuvo, asegurando que esa diferencia puede transformar la narrativa del poder femenino a escala global.
Pero si hubo un punto donde Sainz fue especialmente enfática fue en el control de la narrativa.
“Nosotras tenemos que controlarla. No puede ser un copy-paste mal hecho del varonil”, advirtió.
Habló de la necesidad de entender diferencias fisiológicas —desde nutrición hasta ciclos hormonales— y también de construir un entorno libre de los vicios de violencia asociados a ciertas expresiones del deporte masculino.
“El ambiente en el deporte femenil es distinto. Yo llevo feliz a mi hijo a esos partidos”, compartió.
Para ella, el éxito radica en posicionar el futbol femenil como comunidad, colectividad y nuevas referencias culturales. “Somos el 50% de la población.
A veces me pregunto si somos la mayoría con menos derechos.
Eso tiene que cambiar”, dijo, invitando a más mujeres a abrir puertas y ocupar espacios de poder, que hoy apenas alcanzan un 5% en posiciones clave dentro de la industria deportiva en México.
El mensaje final del foro fue claro, al asegurar todas las ponentes que el crecimiento ya ocurrió; ahora viene el poder.
La economía del deporte femenil no solo está generando audiencias y negocio, está redefiniendo quién crea valor, quién cuenta las historias y quién se beneficia de ellas. Y la pregunta que dejaron en el aire ya no es si esta revolución es real, sino quién se atreverá a liderarla.



