El centro histórico alberga algunas de las propuestas gastronómicas más relevantes y con mayor tradición de toda la ciudad. Y, sin duda, una de ellas es Tezontle Restaurante, una apuesta mexicana gourmet que se inclina por la cocina oaxaqueña y ubicada en Rcda. de Jesús 7.
Este pasado 4 de marzo cumplieron cinco años de sorprender a los comensales de la capital y, para festejar el recorrido de todo este lustro, ofrecieron una cena maridaje con algunos de los platillos que han caracterizado su cocina y los cócteles que brillarán en su barra esta temporada.

Celebración de la cocina mexicana
Así, los asistentes pudimos disfrutar de un menú con algunas de las mejores preparaciones del lugar, de la mano de Jorge Sibaja, el chef ejecutivo, y Ezequiel Garnica, chef encargado de cocina, que además incluyó una colaboración con el chef Martín, del Gran Café Victoria.
Y es que una de las cosas que más destacan es que el crecimiento de este lugar no ha hecho más que reforzar el núcleo de su cocina, para ofrecer lo que, en palabras de Jorge, es una experiencia auténtica sin llegar a ser pretenciosa.
El gran acierto de la noche fue recurrir a la fritura profunda para dar brillo a la cena de celebración, pues a través de esta técnica lograron que cada preparación equilibrara sabor e identidad gourmet sin perder su raíz popular.
La quesadilla de jaiba con crema de aguacate abrió las papilas gustativas con ese sabor tan fresco del crustáceo, y las flautas de pato jugoso con mole de cereza lograron emocionar en cada bocado.

Y como no podía faltar el mezcal en una celebración así, distintas etiquetas acompañaron la velada.
Pero una de las más memorables de la barra fue El mezcal que quiso ser recado rojo, un cóctel de autor que reunió mezcal, naranja agria y achiote en una copa, tres ingredientes con profunda raíz oaxaqueña y yucateca.
Estas preparaciones confirmaron por qué la cocina de Tezontle se ha ganado un lugar entre las referencias del centro histórico.
Tradición en el centro
Lo que comenzó como un espacio íntimo en la parte superior de la terraza, apenas un par de mesas, una cocina reducida y una idea muy clara de lo que se quería cocinar, se ha transformado, en cinco años, en un restaurante de dos plantas que ocupa un edificio barroco del centro histórico.
Hoy, ese mismo espíritu fundacional convive con una barra de cócteles de autor, una terraza desde la que se puede leer el cielo de la Ciudad de México entre sorbo y sorbo, y una cocina amplia donde Jorge Sibaja y su equipo tienen el espacio —y la libertad— para crear.
Con menú de degustación, servicio de lonchería con opciones de desayuno y una terraza que invita a prolongar la sobremesa, Tezontle es una visita que vale la pena planear en tu próximo recorrido por el centro histórico.
