Más allá de su riqueza gastronómica, Guanajuato también presume una identidad cultural llena de historia, tradición y experiencias únicas.
Eso fue precisamente lo que pudieron descubrir los asistentes que visitaron el stand del estado durante Sabores Polanco, que celebró su 12ª edición el pasado fin de semana en los jardines de Campo Marte.
Entre degustaciones y aromas que invadían el festival gastronómico más importante de Latinoamérica, Guanajuato llevó a los visitantes a un pequeño viaje sensorial por algunos de sus grandes orgullos culturales.

Dentro de su zona de experiencias, uno de los momentos más destacados fue el Taller del Sombrero y el Tequila, una actividad que combinó dos elementos profundamente representativos del estado.
Aquí los asistentes no solo pudieron disfrutar de una cata guiada del tequila premium de Tequila Corralejo, sino también conocer de cerca el fascinante proceso detrás de la elaboración de los famosos sombreros de San Francisco del Rincón, considerada la Capital Mundial del Sombrero.
Durante la cata, los participantes degustaron el Tequila Corralejo 99,000 Horas Añejo, una etiqueta elaborada con 100% agave cultivado en Guanajuato y añejada en la emblemática Hacienda Corralejo, ubicada en el municipio de Pénjamo.
El nombre de este tequila hace referencia al tiempo total de producción, desde la plantación del agave hasta su embotellado, un proceso que suma 99,000 horas.
En copa, su color ámbar dorado brillante fue apenas el inicio de la experiencia.
En nariz destacaron notas de vainilla, caramelo, cítricos y un ligero ahumado, mientras que en boca aparecieron matices de roble, especias y agave cocido, creando un perfil complejo que los asistentes disfrutaron sorbo a sorbo.
Sombreros artesanales
Pero el tequila no fue el único protagonista. En paralelo, los visitantes descubrieron por qué San Francisco del Rincón se ha ganado el título de Capital Mundial del Sombrero.
Este municipio del Bajío produce ocho de cada 10 sombreros que se comercializan en México y exporta una gran parte de su producción a mercados internacionales.

Durante el taller, los asistentes conocieron algunos de los modelos más representativos que se fabrican en la región, desde el tradicional sombrero charro, símbolo de la cultura mexicana, hasta estilos más populares hechos artesanalmente.
También se explicó cómo se utilizan distintos materiales, como lana, gamuza sintética o fibras naturales, para crear piezas que van desde opciones artesanales hasta diseños contemporáneos.

La experiencia dejó claro que el sombrero guanajuatense no solo es un accesorio funcional, sino también una pieza de identidad cultural que ha evolucionado hasta convertirse en un objeto de diseño y estilo.
Con actividades como esta, el stand de Guanajuato logró ir más allá de la cocina para mostrar que el estado es un destino lleno de historia, tradiciones y experiencias sensoriales.
