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¿Qué es un agente de IA? Convierte la tecnología en tu asistente autónomo

Estos modelos no solo responden, si no que actúan, deciden y completan tareas sin necesidad de supervisión humana

Estos modelos no solo responden, si no que actúan, deciden y completan tareas sin necesidad de supervisión humana
Así funcionan y esto es lo que pueden hacer con ellos. (Freepik.)

Una de las grandes promesas de la inteligencia artificial ha sido su potencial como asistente personal: la posibilidad de que cualquier persona cuente con un apoyo para automatizar tareas cotidianas o para incursionar en habilidades y vertientes nunca antes exploradas.

Hoy, con el desarrollo y la proliferación de los agentes de IA, esa promesa se ha convertido en una posibilidad concreta. Pero ¿qué son exactamente y cómo pueden ayudarte a resolver tareas?

¿Qué los hace diferentes?

Aunque conviven con los chatbots y los asistentes de inteligencia artificial convencionales, los agentes de IA se distinguen de estos por sus capacidades proactivas, ya que no requieren instrucciones continuas para ejecutar lo que se les encomienda.

Esto es posible porque pueden interactuar con su entorno —tanto físico como digital—, ya que cuentan con la capacidad de elaborar planes de acción, tomar decisiones y completar secuencias de operaciones complejas de acuerdo con el contexto en el que operan.


Su único objetivo es cumplir con la tarea asignada, por lo que si surge algún inconveniente durante el proceso, son capaces de razonar distintas maneras de resolverlo sin intervención externa.

Estos modelos no solo responden, si no que actúan, deciden y completan tareas sin necesidad de supervisión humana
Y se pueden incluir en programas dentro del ordenador y en robots. (Freepik.)

A diferencia de las IA generativas —especializadas en producir contenido en video, texto o audio—, lo que hace un agente es encadenar secuencias de acciones, que pueden llegar a ser simultáneas, para completar distintos objetivos de forma autónoma, eficaz y con poca o nula supervisión humana.

¿Qué pueden hacer en la práctica?

Este tipo de inteligencia artificial es capaz de navegar por la web como un usuario real: hacer reservaciones en hoteles o restaurantes, registrarte en eventos, redactar y enviar mensajes, localizar contactos específicos y un amplio abanico de posibilidades más.

En cuestión de segundos o minutos, estos sistemas pueden gestionar procesos que exigen juicio, contextualidad e interpretación para ejecutar flujos de trabajo completos, tanto a nivel personal como dentro de organizaciones y empresas.

Estos modelos no solo responden, si no que actúan, deciden y completan tareas sin necesidad de supervisión humana
Se posicionan como una de las mejores opciones para incrementar la productividad. (Freepik.)

Agentes más utilizados y para qué sirven

En ese contexto, ya existe una primera generación de herramientas consolidadas que vale la pena conocer, tanto para uso personal como empresarial.

- ChatGPT (OpenAI): Es el punto de entrada más reconocido. En su versión con capacidades agentivas, puede navegar por la web, ejecutar código, gestionar archivos y encadenar tareas de escritura, investigación y análisis sin necesidad de instrucciones paso a paso. Es el más accesible para usuarios sin perfil técnico.

- Claude Code (Anthropic): Es un agente que opera directamente desde la terminal y permite generar, editar, depurar y automatizar código mediante lenguaje natural. Entiende el contexto completo de un proyecto: puede leer archivos, proponer cambios y ejecutar comandos encadenados sin que el usuario tenga que intervenir en cada paso.

- Zapier Agents: Permite crear flujos de trabajo impulsados por IA usando lenguaje natural: basta con describir un objetivo —como “cuando un nuevo cliente potencial rellene un formulario, encuentra el sitio web de su empresa y envíame un mensaje de Slack”— para que el sistema construya y ejecute ese proceso de manera autónoma, apoyándose en una biblioteca de más de 6 mil integraciones de aplicaciones.

- Gemini CLI: La apuesta de Google para el entorno de línea de comandos. Su principal fortaleza es el manejo de contextos de código muy extensos, lo que lo hace conveniente para proyectos de mayor escala o bases de código con muchos archivos relacionados.

Además, se integra de forma nativa con los servicios del ecosistema Google, lo que amplía sus posibilidades para quienes ya trabajan dentro de esa infraestructura.

Antes de confiar ciegamente en un agente

A medida que los agentes de IA ganan terreno en entornos personales y corporativos, la organización internacional de seguridad OWASP publicó a finales de 2025 su primer listado de vulnerabilidades específicas para este tipo de sistemas:

1. El agente puede ser manipulado: La amenaza más crítica del listado es el llamado Agent Goal Hijack: un atacante puede insertar instrucciones ocultas en un documento, correo o página web que el agente procese, redirigiendo sus acciones sin que el usuario lo advierta. Esto ha derivado en la filtración de archivos confidenciales o en transferencias de dinero no autorizadas.

2. Las herramientas que usa pueden volverse en tu contra: Los agentes operan conectando aplicaciones, bases de datos y servicios externos. Si esas conexiones tienen permisos excesivos —o si una herramienta es suplantada por una maliciosa— el agente puede ejecutar acciones que nunca fueron solicitadas: desde eliminar archivos hasta enviar correos en tu nombre.

El Foro Económico Mundial advierte que la IA es el riesgo cibernético de más rápido crecimiento tras vulnerabilidades récord.
Confiar de más podría costarte muy caro. (IA: Gemini)

3. Tu historial y memoria pueden ser envenenados: Los sistemas agentivos aprenden del contexto acumulado de conversaciones anteriores. Un atacante con acceso a ese flujo puede insertar datos falsos que contaminen futuras decisiones del agente, incluso después de que la sesión original haya concluido.

4. Cuanto más confías, más riesgo corres: OWASP advierte sobre lo que denomina Human-Agent Trust Exploitation: los agentes generan una confianza natural en el usuario gracias a su fluidez y aparente autoridad.

Esa confianza puede ser explotada para lograr que el usuario apruebe acciones dañinas creyendo que están justificadas.

5. Lo que puedes hacer para protegerte: Los expertos recomiendan no otorgar permisos amplios a ningún agente desde el inicio, revisar siempre las acciones de alto impacto antes de aprobarlas, y desconfiar de cualquier recomendación urgente que implique transferencias, accesos o eliminación de datos.

En entornos empresariales, es fundamental mantener registros de actividad y establecer puntos de validación humana en los flujos automatizados.

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