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El festival que transformó pedir una bebida en un espectáculo tecnológico

Reguetón, producción de gran escala y robots preparando cócteles: así fue la segunda edición del festival Resuena en Puebla

Reguetón, producción de gran escala y robots preparando cócteles: así fue la segunda edición del festival Resuena en Puebla
Resuena dos equis Fue epicentro del género urbano en México con un festival que mezcló música en vivo y tecnología en la barra. (Freepik.)

Hay festivales que suceden y hay festivales que se sienten. El 21 de marzo, el Foro Cholula dejó de ser un recinto y se convirtió en algo más parecido a una ciudad paralela.

Miles personas convergieron en Puebla para una jornada que mezcló reguetón, trap y pop latino a lo largo de más de 10 horas continuas de música en vivo. La segunda edición del festival de música Resuena no solo creció en cifras, sino también en ambición.

La jornada se distribuyó en dos escenarios principales con una cartelera que combinó generaciones y géneros: desde propuestas emergentes como Luck Ra y Alanis Yuki hasta figuras consagradas como Ivy Queen, considerada pionera del reguetón femenino, y el cierre de Rels B y Manuel Turizo con producción de nivel internacional.

El festival confirmó algo que ya se intuía: Cholula se está convirtiendo en un destino musical de primer orden en el centro del país, con la capacidad logística y el público para sostener eventos de gran escala.


Los tragos como protagonistas de la noche

Entre escenario y escenario, muchos asistentes se toparon con algo que no estaba en el cartel oficial pero que se convirtió en atracción por derecho propio: una barra automatizada operada por brazos robóticos capaz de preparar bebidas frente al público en tiempo real, sin la intervención de un solo bartender.

La instalación, montada por Dos Equis como parte de su presencia en el festival, no funcionaba como un simple dispensador.

Robot
Se convirtió en un espectáculo inesperado. (Cortesía.)

Tres brazos robóticos seleccionaban los ingredientes, los mezclaban y servían las bebidas con una precisión que convertía cada pedido en una pequeña coreografía tecnológica.

“La barra robótica convierte el momento de pedir una bebida en un pequeño espectáculo donde el misterio también forma parte de la experiencia”.

—  Rafael Cárdenas, Brand Manager de Dos Equis.

El público podía elegir entre cuatro opciones: la lager clásica de la marca o uno de tres cócteles de autor bautizados como Spring Blossom, After Sunset y Saturday at the Rooftop, creados exclusivamente para festivales.

Lo que hacía más interesante la propuesta era su elemento de misterio deliberado: los ingredientes de los signature drinks no se revelaban.

El asistente elegía por el nombre, por el momento o por curiosidad, y dejaba que la máquina decidiera el resto. En un contexto donde casi todo en un festival está diseñado para ser predecible y eficiente, esa apuesta por la sorpresa funcionó como un contrapunto inesperado.

La frase resume bien lo que la activación logró: en medio de decenas de miles de personas pendientes de los escenarios, hubo quienes hicieron fila para ver a un robot mezclar su bebida, no porque necesitaran el trago, sino porque querían ver cómo lo hacía.

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