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Entre humo y agave, así es la experiencia de combinar habano y tequila

Los habanos suelen asociarse con el whiskey pero su complejidad permite maridarlo con otras bebidas como el tequila y el mezcal, aquí te mostramos la mejor manera de hacerlo

Los habanos suelen asociarse con el whiskey pero su complejidad permite maridarlo con otras bebidas como el tequila y el mezcal, aquí te mostramos la mejor manera de hacerlo
Conoce el maridaje que cambiará tu forma de degustar este producto tan complejo. (Freepik.)

Es bien sabido que las mejores cosas de la vida requieren tiempo, tanto para llegar como para disfrutarse, porque solo de esta manera es posible contemplar cada momento de gozo.

Es aquí donde radica la experiencia de encender un habano, no es solo inhalar humo, sino el acto de saborear una artesanía. Cada pieza conlleva tradición ancestral, es 100% natural y posee una complejidad que se despliega en cada calada.

No por nada es la estrella de celebraciones únicas y profundamente personales como una reunión de amigos después de años, un matrimonio recién consumado, el nacimiento de un niño y muchas otras ocasiones memorables.

Los habanos suelen asociarse con el whiskey pero su complejidad permite maridarlo con otras bebidas como el tequila y el mezcal, aquí te mostramos la mejor manera de hacerlo
Existe un tipo de habano para cada ocasión. (Cortesía / Freepik.)

Como protagonista de estos momentos, necesita un acompañante que le ayude a desplegar todo su potencial. Y aunque el whisky es uno de sus compañeros más conocidos, en esta ocasión queremos presentar su maridaje con tequila.


De la mano de Habanos S.A. —quienes este 2026 celebran su aniversario número 100— y de Tequila Centinela, pudimos explorar cómo disfrutar esta combinación a través de cócteles emblemáticos y tragos derechos. La velada se potenció con el ambiente sofisticado y cálido de Spirit Rooms, un speakeasy singular ubicado en la colonia Condesa.

La experiencia del habano

El recorrido sensorial comenzó con el encendido de un Cohiba Siglo VI, una vitola torcida a mano con tabacos de toda Cuba que, una vez encendida, otorga una fortaleza media y llena el paladar de un humo cremoso que se disfruta más con cada bocanada.

Los habanos suelen asociarse con el whiskey pero su complejidad permite maridarlo con otras bebidas como el tequila y el mezcal, aquí te mostramos la mejor manera de hacerlo
Es uno de los emblemas de la casa. (Cortesía / Freepik.)

Su composición evoluciona en tres tiempos —según la cantidad de habano consumida—, lo que nos permitió apreciar cada sorbo de tequila de manera distinta.

El primer tercio es ideal para reconocer las notas del destilado puro; probamos blanco, reposado y añejo. Cada calada potenciaba los matices y las características de cada expresión.

Al ser añejado en barricas de whisky, el tequila desarrolla notas de pera, manzana y ciruela, perfectas para acompañar un habano sorbo a sorbo. Sin duda, el favorito de la noche fue el Centinela Añejo, que ofrece una profundidad sin igual gracias a su proceso de maduración de tres años.

Coctelería para disfrutarlo

1. Primer Tercio: Frescura con tequila Blanco

Al inicio, el habano es suave, elegante y ligeramente floral. Es el momento de despertar el paladar, de abrir los sentidos sin saturarlos. Para acompañarlo, una Margarita clásica de perfil limpio se convierte en el punto de partida ideal, donde la acidez y el agave iluminan las primeras notas del tabaco.

Los habanos suelen asociarse con el whiskey pero su complejidad permite maridarlo con otras bebidas como el tequila y el mezcal, aquí te mostramos la mejor manera de hacerlo
Fue uno de los favoritos de la noche por su mezcla de dulzor y notas cítricas. (Freepik.)

Ingredientes:

- 45 ml Tequila Centinela Blanco

- 15 ml Licor de naranja

- 30 ml Jugo de limón fresco

- 15 ml Jarabe de agave

Preparación:

Vierte todos los ingredientes en el shaker. Agita por quince segundos con abundante hielo y sirve en una copa escarchada. La frescura limpia el paladar y prepara cada bocanada.

2. El Segundo Tercio: Equilibrio con tequila reposado

A mitad del recorrido, el habano evoluciona. Gana cuerpo, profundidad y carácter. Las notas se vuelven más especiadas, más envolventes. Aquí, el equilibrio es clave. Una Paloma bien estructurada funciona como un puente entre frescura y complejidad, mientras el reposado aporta una sutil nota de barrica que acompaña la evolución del humo.

Ingredientes:

- 45 ml Tequila Centinela Reposado

- 15 ml Jugo de limón

- 45 ml Jugo de toronja natural

- 45 ml Refresco de toronja

Preparación:

Construye en un vaso alto con hielo. Las burbujas elevan los aromas y el tequila abraza el perfil del Habano.

3. El Tercer Tercio: Intensidad con tequila Añejo

El final es profundo, intenso y sofisticado. Aquí el habano alcanza su máxima expresión, liberando aceites esenciales y una riqueza aromática envolvente. Para este cierre, el acompañamiento ideal es un cóctel corto y robusto: un Tequila Old Fashioned, donde la complejidad del añejo se convierte en protagonista.

Los habanos suelen asociarse con el whiskey pero su complejidad permite maridarlo con otras bebidas como el tequila y el mezcal, aquí te mostramos la mejor manera de hacerlo
Perfecto para disfrutarse sin prisas. (Freepik.)

Ingredientes:

- 60 ml Tequila Centinela Añejo

- 20 ml Jarabe de agave

- 5 ml Bitter de Angostura

- Garnish: media luna de naranja y cereza

Preparación:

Mezcla suavemente en un vaso Double Old Fashioned con un cubo de hielo grande. El resultado es un final largo, elegante y perfectamente sincronizado con el último tercio del Habano.

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