Del 16 de abril al 31 de mayo, el emblemático restaurante Hacienda de los Morales, abre una nueva edición de su Festival del Horno Josper, una cita gastronómica que desde hace años se ha convertido en uno de sus rituales más esperados.
No se trata únicamente de un menú especial, sino de una exploración alrededor de una herramienta que en la alta cocina ha ganado un lugar casi de culto.

El horno Josper —un sistema cerrado que combina la intensidad de la brasa con la precisión de un horno profesional— permite trabajar a temperaturas de entre 300 y 350 grados, logrando una cocción rápida y un sellado inmediato que conserva jugos, textura y profundidad aromática.
El resultado se percibe desde el primer bocado: superficies perfectamente caramelizadas, interiores jugosos y un ahumado elegante que acompaña sin invadir.

Parte del atractivo del festival está en la complejidad de los matices que aporta el fuego. Este año, la cocina trabaja con maderas como mezquite, pino y romero, cuyas notas aromáticas modifican el perfil de cada preparación y elevan la experiencia más allá del simple asado.
La propuesta comienza con entradas que rompen cualquier expectativa complaciente. El molcajete de guacamole con gusanos de maguey, chapulines y chips de maíz azul da muestra de la cocina mexicana desde un lugar frontal y sin concesiones, mientras la ensalada de codorniz rostizada o los espárragos envueltos en filete de res al teriyaki muestran la soltura con la que la casa se mueve entre tradición e influencias contemporáneas.

En los platos fuertes, las brasas alcanzan su punto más expresivo. Cortes como rib eye, picaña y cabrería se ofrecen al igual que las costillas de cordero, pork belly y una selección marina que incluye langosta, robalo y camarones U-10.
Las guarniciones no funcionan como acompañamiento menor: la papa con trufa y el portobello rostizado se integran perfectamente al menú con la misma intención que las salsas, desde una bernesa clásica hasta un chimichurri de corte más fresco.

El cierre dulce confirma que el fuego no pertenece exclusivamente al terreno salado. El mousse de coco con xoconostle y pitaya, así como los éclairs con mousse de plátano, dan muestra de la intensidad de la cocina principal desde una perspectiva más delicada y sofisticada.
Una programación especial
Hacienda de los Morales entra a su aniversario número 59 y más allá del festival para celebrarlo, el restaurante pone énfasis en su legado como uno de los espacios gastronómicos más emblemáticos de la Ciudad de México y se proyecta ahora hacia el evento internacional que traerá la Copa Mundial de la FIFA 2026.
La casa ya prepara una programación especial para recibir a comensales nacionales y extranjeros durante el torneo, con transmisión de partidos, menús inspirados en los países participantes y experiencias pensadas para vincular gastronomía, hospitalidad y deporte, con el objetivo de convertir el recinto en una vitrina de cocina mexicana de alto nivel para una audiencia global.

En ese escenario, ingredientes como mole hecho en casa, escamoles, gusanos de maguey o carnitas de pato adquieren una dimensión distinta. No solo forman parte del menú, sino de una identidad que dialoga con la expectativa de quienes visitarán la ciudad durante la justa mundialista.
A casi seis décadas de su apertura, Hacienda de los Morales confirma que su vigencia no está en la nostalgia, sino en la capacidad de seguir construyendo experiencias alrededor de la mesa. Hoy lo hace desde las brasas; mañana, con el pulso internacional que traerá el futbol.
