Monterrey se levanta entre montañas como una ciudad que no intenta disimular su carácter: aquí el concreto convive con la naturaleza y la industria forma parte del paisaje cotidiano.
El Cerro de la Silla marca el horizonte mientras avenidas amplias, parques rehabilitados y espacios culturales trazan una urbe que ha aprendido a reinventarse sin perder su identidad.
Es una ciudad que avanza con ritmo propio, donde la modernidad no borra el pasado, sino que lo integra.

En Monterrey, además, el futbol no es un espectáculo: es una forma de pertenencia. La rivalidad entre Tigres y Rayados atraviesa generaciones y define el pulso de la ciudad.
Esa intensidad será uno de los grandes activos rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026, donde la capital de Nuevo León será sede de partidos y, sobre todo, de experiencias paralelas que buscan convertirla en uno de los epicentros del torneo en México.
El Estadio BBVA —rebautizado como Estadio Monterrey durante el torneo— albergará encuentros de fase de grupos y eliminación directa, mientras que el resto de la urbe se transformará en una plataforma de celebración continua.

El eje de esta fiesta será el Parque Fundidora, donde se instalará el FIFA Fan Festival: un espacio que funcionará durante semanas como punto de reunión para aficionados, con pantallas gigantes, conciertos, activaciones culturales y oferta gastronómica local.
Se prevé que este encuentro reúna a miles de personas diariamente y que combine transmisiones en vivo con espectáculos musicales y experiencias temáticas.
La agenda contempla incluso actividades específicas para distintos públicos, como jornadas temáticas —incluido un “día coreano” vinculado a la cultura pop— y presentaciones de artistas nacionales e internacionales, en un intento por hacer del festival algo más cercano a un evento cultural que a una simple zona de transmisión deportiva.
El Paseo Santa Lucía, un canal artificial que conecta el centro con el Parque Fundidora, se ha convertido en uno de los recorridos más representativos de la ciudad: una ruta acuática que permite observar murales, puentes y edificios históricos desde otra perspectiva.
A unos pasos, la Macroplaza funciona como el corazón cívico de Monterrey. Es una de las plazas públicas más grandes del país y concentra edificios emblemáticos, áreas verdes y monumentos que dan cuenta de la historia de la ciudad.
Dentro de este circuito se encuentra el Museo de Historia Mexicana, que ofrece una lectura amplia del país desde sus raíces prehispánicas hasta la actualidad, y que se ha consolidado como uno de los recintos culturales más importantes del norte de México.

El Parque Fundidora, por su parte, resume buena parte de la identidad regiomontana. Lo que alguna vez fue un complejo siderúrgico es hoy un parque público que mezcla estructuras industriales con áreas verdes, museos, foros y espacios para eventos masivos.
Es aquí donde la ciudad proyecta su pasado industrial hacia un modelo de turismo cultural y recreativo.
Monterrey también invita a perderse en sus recorridos a pie. Caminar por la Macroplaza y sus alrededores permite descubrir desde edificios históricos hasta nuevas propuestas gastronómicas y culturales que reflejan el dinamismo de la ciudad.
De cara al Tianguis Turístico 2026, Monterrey no se presenta únicamente como sede de partidos, sino como un destino que entiende el turismo como experiencia integral: deporte, cultura, infraestructura y paisaje conviven en una narrativa que busca posicionarla en el mapa global.
