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Apapacho: la taquería que lleva el sabor auténtico de México a Washington D.C.

El chef oaxaqueño Alam Méndez y la repostera Elisa Reyna apuestan por una cocina mexicana fiel a sus raíces

El chef oaxaqueño Alam Méndez y la repostera Elisa Reyna apuestan por una cocina mexicana fiel a sus raíces
Cuenta con una propuesta que conecta con la memoria y la identidad. (Cortesía.)

En medio de la diversidad gastronómica de Washington D.C., Apapacho se ha consolidado como un espacio que apuesta por la autenticidad de la cocina mexicana desde sus bases más tradicionales.

Detrás del proyecto están el chef oaxaqueño Alam Méndez y la chef repostera Elisa Reyna, quienes han construido una propuesta que va más allá de la nostalgia: una reinterpretación fiel de la comida callejera mexicana con técnica, identidad y memoria.

El chef oaxaqueño Alam Méndez y la repostera Elisa Reyna apuestan por una cocina mexicana fiel a sus raíces
Apapacho restaurante Tortillas nixtamalizadas e ingredientes de origen componen el núcleo de este restaurante. (Cortesía.)

El proyecto nació en 2021, cuando ambos se mudaron a la capital estadounidense y detectaron una ausencia clara: la falta de una taquería que representara los sabores cotidianos de México.

“Nos hacía falta ese lugar al que vas después del trabajo por un taco que te recuerde de dónde vienes”, explica Méndez.


Esa necesidad se convirtió en el punto de partida para crear un espacio que replicara, con respeto, la esencia de las taquerías de norte a sur del país.

Con el auténtico sabor

La base de Apapacho está en el maíz. Las tortillas se elaboran diariamente con maíz criollo nixtamalizado importado desde México, un elemento clave para mantener la autenticidad del sabor.

El chef oaxaqueño Alam Méndez y la repostera Elisa Reyna apuestan por una cocina mexicana fiel a sus raíces
La calidad se siente en cada mordida. (Cortesía.)

A partir de ahí, el menú recorre distintos territorios: tacos al pastor, de carnitas, cochinita pibil, carne asada o camarón, que se han convertido en los favoritos del público.

Lejos de la versión tex-mex que suele dominar en el extranjero, el proyecto busca mostrar la complejidad y diversidad de la cocina mexicana.

“No todo tiene que llevar queso o ser pesado. La cocina mexicana también puede ser ligera, vegetal, llena de hierbas y especias”, señala el chef, quien insiste en que el objetivo es educar el paladar sin perder accesibilidad.

El reto de replicar sabores mexicanos en Estados Unidos implica una constante adaptación.

El chef oaxaqueño Alam Méndez y la repostera Elisa Reyna apuestan por una cocina mexicana fiel a sus raíces
Día a día se esfuerzan por entregar lo mejor. (Cortesía.)

Mientras algunos ingredientes, como chiles secos o especias, se consiguen con relativa facilidad, otros —como la hoja santa o ciertas variedades de maíz— requieren redes de importación especializadas.

Aun así, el equipo ha logrado mantener estándares altos sin comprometer la esencia del producto.

En paralelo, Elisa Reyna lidera la parte dulce del menú con una propuesta que rescata postres tradicionales desde una óptica técnica.

Conchas, flan y arroz con leche forman parte de una oferta breve pero cuidada, elaborada completamente desde cero y pensada como complemento a la experiencia.

Punto de encuentro

Apapacho también refleja la dinámica multicultural de Washington D.C., una ciudad donde conviven comunidades de todo el mundo.

Este contexto ha favorecido la recepción de una propuesta que, aunque profundamente mexicana, dialoga con un público diverso y abierto a nuevas experiencias gastronómicas.

El crecimiento del proyecto no ha estado exento de desafíos. La inflación en insumos clave como limón, tomate o productos importados ha obligado a buscar equilibrios constantes entre costos y precios finales.

“No podemos subir y bajar precios todos los días, así que tratamos de mantener un balance justo para el cliente y para el negocio”, explica Méndez.

A pesar de ello, Apapacho ha logrado consolidar un equipo sólido y una identidad clara.

Más que una taquería, el espacio funciona como un punto de encuentro donde la cocina mexicana se presenta con respeto, técnica y una fuerte carga emocional.

En una ciudad global, Apapacho demuestra que la autenticidad no está peleada con la evolución, y que los sabores de origen pueden viajar —y mantenerse intactos— a miles de kilómetros de distancia.

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