La Ciudad de México se siente distinta cuando se observa desde las alturas, esa es la sensación que provoca “Patrimonio. Agua y Fuego”, la nueva exposición del fotógrafo mexicano Santiago Arau, que convierte al Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA) en una experiencia visual que conecta al visitante con el origen natural y cultural de la capital.
La muestra reúne 40 fotografías inéditas captadas por Arau y propone un recorrido por la cuenca del Valle de México, sus volcanes, lagos, montañas y territorios que durante siglos dieron forma a una de las regiones más importantes del país.

En el marco de los 700 años de la fundación de Tenochtitlan, la exposición busca que el público vuelva a mirar aquello que muchas veces queda oculto entre el concreto, el tráfico y la rutina diaria.
Desde su apertura, más de 12 mil personas ya han visitado la exposición instalada en Ciudad Universitaria, consolidándose como una de las propuestas culturales más llamativas del momento.
Cambio en la forma de mirar la ciudad
Lejos de retratar únicamente paisajes, Santiago Arau construye un mensaje visual que mezcla memoria, territorio e identidad.

Las imágenes invitan a levantar la mirada para reencontrarse con volcanes, sierras y lagos que siguen rodeando a la capital mexicana, aunque muchas veces pasen desapercibidos para millones de habitantes.
“Patrimonio. Agua y Fuego” muestra el sistema de lagos de Texcoco, Xochimilco, Chalco, Zumpango y Xaltocan, además de las cadenas montañosas que rodean el Valle de México.
El recorrido visual genera una sensación inmersiva que conecta la historia de Tenochtitlan con la geografía actual de la ciudad.

“Nuestra posibilidad de alcanzar un horizonte está absorta dentro de una cuenca”, reflexiona Arau dentro del proyecto, que considera un punto de quiebre en su trayectoria profesional.
La exposición también funciona como una invitación a reflexionar sobre cómo habitamos el territorio y la relación que existe entre urbanización, memoria y naturaleza.
Nueva etapa cultural
La exposición marca además un nuevo ciclo para el MUCA, uno de los espacios culturales más emblemáticos de la UNAM.
La muestra fue posible gracias a una colaboración entre el museo, la Facultad de Arquitectura de la UNAM y Banco Azteca, con el objetivo de acercar el arte y el patrimonio cultural a más personas.

El doctor Alejandro Valenzuela, presidente del Consejo de Administración de Banco Azteca, destacó que la cultura debe entenderse como una herramienta de inclusión y desarrollo social.
“Impulsar el acceso al conocimiento, fomentar la apreciación artística y fortalecer el sentido de pertenencia contribuyen al desarrollo integral de la sociedad”
— Alejandro Valenzuela
Por su parte, la directora de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, Mónica Cejuda Collera, aseguró que la exposición permite redescubrir el territorio que habitamos desde una nueva perspectiva visual y emocional.
Experiencia visual
Además del valor artístico, la exposición destaca por el impacto visual de sus imágenes de gran formato.
Los contrastes entre agua, fuego, montañas, zonas urbanas y paisajes naturales convierten cada sala en un espacio pensado para detenerse, observar y conectar con la ciudad desde otra dimensión.
La muestra se ha convertido también en un atractivo para jóvenes, amantes de la fotografía, estudiantes y visitantes que buscan nuevas experiencias culturales gratuitas en la Ciudad de México.
El recorrido combina fotografía aérea, composición arquitectónica y paisaje documental con una narrativa visual que hace del espacio algo mucho más cercano y emocional.
“Patrimonio. Agua y Fuego”
- Lugar: Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA)• Dirección: Circuito Interior Universitario s/n, Ciudad Universitaria, Coyoacán• Fechas: Hasta el 27 de junio de 2026• Horario: Martes a sábado de 10:00 a 18:00 horas• Entrada: Libre
“Patrimonio. Agua y Fuego” no solo funciona como una muestra fotográfica, también es un recordatorio visual de la magnitud histórica, natural y cultural que existe detrás de la Ciudad de México.

La exposición logra que el visitante se detenga por un momento para observar aquello que normalmente pasa desapercibido y entender que debajo del asfalto sigue existiendo una ciudad construida sobre agua, volcanes e historia.
