Mientras el inglés se ha convertido en una herramienta indispensable para acceder a mejores oportunidades laborales, educativas y profesionales, México continúa rezagado en el dominio de este idioma. De acuerdo con el Índice de Dominio del Inglés de Education First (EF), el país ocupa el lugar 103 de 123 naciones evaluadas, una posición que además lo ubica en el último lugar de América Latina.
La cifra refleja un desafío que va más allá del aprendizaje de una segunda lengua. En un contexto cada vez más globalizado, hablar inglés se ha convertido en una habilidad clave para acceder a empleos mejor remunerados, programas académicos internacionales y oportunidades de crecimiento profesional.
Especialistas atribuyen este rezago a factores estructurales. Entre ellos destacan el reducido número de horas destinadas al aprendizaje del idioma dentro del sistema educativo y la falta de profesores especializados para atender la demanda tanto en escuelas públicas como privadas.
Si tú estás egresando estudiantes que no hablan inglés, ya estás egresando personas que pierden competitividad contra estudiantes de otras partes del mundo.
— Álvaro González Osorio, Country Manager de EF México
Ante este panorama, cada vez más estudiantes y profesionistas buscan alternativas para fortalecer sus competencias lingüísticas. Entre ellas destaca la inmersión internacional, un modelo que apuesta por aprender el idioma dentro de entornos donde el inglés forma parte de la vida cotidiana.
Aprender inglés más allá del salón de clases
En el campus de Education First en Tarrytown, Nueva York, estudiantes de distintas nacionalidades combinan clases, actividades culturales y convivencia diaria en inglés como parte de un proceso de aprendizaje inmersivo.
Ubicado a unos kilómetros de Manhattan, el campus reúne a estudiantes de diferentes países que comparten clases, alojamiento y actividades recreativas en un mismo espacio. La dinámica permite que el inglés esté presente durante gran parte del día, ya sea en el aula, durante una comida o en la convivencia cotidiana con compañeros de otras culturas.
“En Tarrytown, el aprendizaje del idioma se complementa con la convivencia entre estudiantes de distintas nacionalidades, una dinámica que busca desarrollar habilidades de comunicación, adaptación y entendimiento intercultural más allá del dominio del inglés”, señaló Thales Zutin, Ejecutivo de Marketing de EF Intercambios para América Latina.

Además de las clases tradicionales, los estudiantes participan en actividades grupales, recorridos culturales y experiencias de convivencia multicultural que les permiten practicar el idioma en situaciones cotidianas.
De acuerdo con González Osorio, este tipo de experiencias también contribuyen al desarrollo de habilidades cada vez más valoradas por el mercado laboral, como la comunicación intercultural, la adaptación al cambio y la capacidad para desenvolverse en entornos internacionales.
“No es lo mismo aprender inglés o tener un traductor que saber comunicarte, expresarte o negociar en otro idioma”, explicó.
Cuando el aprendizaje trasciende las aulas
Para Ana Méndez Nugo, una mexicana de 20 años, estudiar inglés en Estados Unidos ha significado mucho más que mejorar su nivel del idioma. Tras pasar cuatro meses en Miami y continuar su formación en Nueva York, asegura que convivir con estudiantes de distintas partes del mundo le ha permitido ganar confianza al comunicarse y conocer nuevas culturas mientras avanza en su preparación académica.
La joven forma parte de un programa de nueve meses y considera que uno de los principales retos en México es que muchas personas no tienen acceso a una enseñanza sólida del inglés desde edades tempranas, una situación que considera fundamental cambiar para ampliar las oportunidades de las nuevas generaciones.
“Creo que desde pequeños deberían enseñarnos inglés, porque puede abrirnos muchas puertas en el futuro, ya sea para trabajar en el extranjero o en otro país”, comentó Ana Méndez Nugo.

Nunca es tarde para aprender
Aunque suele asociarse el aprendizaje de idiomas con niños y jóvenes, cada vez más personas mayores de 50 años deciden estudiar inglés motivadas por objetivos personales, profesionales o de crecimiento individual. Ya sea para viajar, comunicarse con familiares en el extranjero, mantenerse activas intelectualmente o cumplir una meta pendiente, este sector ha encontrado en el aprendizaje del idioma una oportunidad para ampliar sus horizontes.
Especialistas señalan que no existe una edad límite para aprender una segunda lengua y que, con las herramientas adecuadas y una práctica constante, los adultos pueden desarrollar habilidades comunicativas que les permitan desenvolverse con mayor confianza en distintos entornos.
“La edad no es una barrera para aprender inglés; la disciplina, la experiencia y la motivación ayudan a compensar cualquier dificultad”, afirmó Thales Zutin, Ejecutivo de Marketing de EF Intercambios para América Latina.
En EF, los adultos mayores de 50 años encuentran programas adaptados a diferentes niveles de aprendizaje y, según especialistas de la institución, su experiencia, disciplina y hábitos de estudio pueden convertirse en ventajas al momento de aprender un nuevo idioma.

El inglés en la era de la inteligencia artificial
Aunque las herramientas de inteligencia artificial y traducción automática han facilitado la comunicación entre personas de distintos países, especialistas consideran que no sustituyen el dominio de un idioma.
Desde la perspectiva de EF, la creciente interacción global impulsada por la tecnología ha generado una necesidad aún mayor de desarrollar competencias lingüísticas y culturales.
“La inteligencia artificial ha facilitado las relaciones entre personas de diferentes países, pero la necesidad del idioma se vuelve cada vez más importante”, sostuvo González Osorio.
En un mercado laboral cada vez más globalizado, especialistas coinciden en que el reto para México no se limita a mejorar su posición en los rankings internacionales. La meta, afirman, pasa por ampliar el acceso al aprendizaje del inglés y desarrollar habilidades.
