El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, alzó la voz este domingo ante el clima de violencia que golpea a la entidad y al país, al advertir que la sociedad vive bajo una constante sensación de miedo e incertidumbre.
Durante la homilía correspondiente al último domingo del tiempo ordinario, el líder de la iglesia católica enfocó su mensaje en la defensa de la vida y la dignidad humana, pero también en la preocupación por la creciente brutalidad de los hechos delictivos.
Con tono firme, señaló que la población despierta cada día con angustia, preguntándose qué nuevo acto violento se ha registrado y quién pudo haber sido víctima.
“Vivimos con el sobresalto permanente, temiendo que las noticias anuncien otra tragedia que toque a nuestros seres queridos o conocidos”, expresó.
El arzobispo lamentó que las escenas de violencia se repitan de manera constante en los medios de comunicación y que los crímenes muestren niveles cada vez más extremos de crueldad.
Cuestionó hasta dónde puede llegar la deshumanización cuando cada hecho parece superar al anterior en saña y brutalidad.
En su mensaje pastoral, recordó que Dios otorgó al ser humano libertad, pero subrayó que esta no puede convertirse en instrumento de destrucción.
“No fuimos creados para el odio ni la violencia”, sostuvo, al advertir que un corazón dominado por el rencor y la mentira se aleja del llamado cristiano.
Finalmente, hizo un llamado urgente a retomar los valores fundamentales y los mandamientos, y a aprovechar el periodo previo a la Cuaresma como un tiempo de reflexión profunda sobre el rumbo que está tomando la sociedad.
