Querétaro

La historia del Año Bisiesto

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Febrero 2024, es bisiesto. Pareciera un augurio o un momento mágico que ocurre cada cuatro años. Algunos nacimientos se dan en febrero 29, al igual que enlaces nupciales, aunque no lo crean. Ante estas situaciones, pienso sobre cuál es origen del año bisiesto, por qué cada tiempo determinado, debemos agregar un día más al calendario, en qué afecta o cambia, el ciclo de la vida.

Durante mucho tiempo, en años remotos, la idea de la medición del tiempo, resultaba todo un arte basado en la religión, las siembras y cosechas. Parecía complicado sincronizar los calendarios civiles, religiosos y del campo, con el año solar. Pero al considerar que, agregando un día más, al tiempo perdido durante cierta cantidad de años futuros, se resolvería el problema de sincronización, es que se aplica el año bisiesto. Sólo que éste, estaba calculado para 3300 años, a partir de su ejecución.

Es importante, que recordemos que el año solar tiene aproximadamente 365,2422 días. Ningún calendario compuesto de días enteros puede igualar ese número e ignorar sin más esa fracción aparentemente pequeña crea un problema mucho mayor de lo que imaginamos.

El actual sistema del calendario gregoriano prácticamente iguala los días fraccionarios del año solar y el calendario del año bisiesto, saltándose de vez en cuando un día bisiesto. Este sistema produce una duración anual media de 365,2425 días, solo medio minuto más largo que el año solar. A este ritmo, el calendario gregoriano tardará 3300 años en desplazarse un día del ciclo estacional (Handwerk, 2023).

En las antiguas civilizaciones, los egipcios (antes del 3100 a.C., aproximadamente) y otras sociedades de China y Roma usaban calendarios lunares para medir el tiempo, solo que estos, tienen una media de 29,5 días y los años solo 354, por lo que las sociedades que seguían este ritmo, se desincronizaban de las estaciones En la época de Julio César, el calendario lunar de Roma había divergido unos tres meses de las estaciones a pesar de los esfuerzos de modificarlo añadiendo días o meses al año de forma irregular. Buscando la manera de empatar nuevamente el calendario, el Emperador, se basó en el ciclo del año egipcio de 365 días (s.III a.C.) el cual ya tenía un sistema bisiesto, para corregir el calendario cada cuatro años.

Como la religión, influía demasiado en la vida del hombre, el papa Gregorio XIII, desveló su calendario gregoriano en 1582 tras la drástica adopción de otra táctica para distorsionar el tiempo.

Ahora nos saltamos los años bisiestos divisibles por 100, como el año 1900, a no ser que sean divisibles por 400, como el año 2000, en cuyo caso se respetan. Nadie vivo recuerda el día bisiesto perdido, pero abandonar esos tres días bisiestos cada 400 años mantiene el compás del calendario (Handwerk, 2023).

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