Estimado lector, es probable que al igual que yo, haya podido ver escenas de la catástrofe natural que ha afectado a Valencia en España, a causa de la Depresión Aislada en Niveles Altos, fenómeno meteorológico conocido como DANA.
Las intensas lluvias que la DANA ocasionó son la causa de las inundaciones que han dejado devastadores daños materiales, afectando miles de hogares y dejando una marca profunda en la sociedad valenciana.
Si a lo anterior le sumamos los daños ocasionados por los huracanes Beryl, el primero en alcanzar la categoría 5 este año, que azoto a Jamaica; John, el de mayor duración, que afecto a los estados de Guerrero, Oaxaca y Michoacán; y Milton que se intensificó rápidamente de categoría 1 a 5 en medio día, convirtiéndose en uno de los más intensos y destructivos de la actual temporada de huracanes y que golpeo a Florida, son una muestra de los fenómenos climáticos con los que de aquí en adelante tendremos que convivir, mostrándonos con una crudeza implacable lo vulnerable y frágil que es la vida humana frente a la naturaleza.
Situaciones como estas, nos dejan importantes lecciones sobre la gestión de desastres naturales y la necesidad de mejorar nuestras estrategias de prevención y respuesta. En consecuencia, se vuelve de primordial importancia el contar con atlas de riesgos, planes y protocolos de atención de contingencias actualizados en todos los municipios de nuestro país, así como, con los sistemas de alerta temprana y comunicación efectiva.
El contar con estas herramientas de gestión de emergencias climáticas, contribuyen a disminuir las pérdidas materiales de la población, y sobre todo la perdida de vidas humanas, lo que permite evitar el dolor de personas y familias.
En este último aspecto, Thomas Jefferson afirmaba que “El arte de la vida es el arte de evitar el dolor”. Años más tarde, Manuel Gómez Morín enseñaba que desde el servicio público y la política se debe de buscar afanosamente mitigar el “Dolor evitable”, ocasionado por las malas decisiones.
La falta de conocimiento, planes, programas y protocolos para la atención de estos fenómenos naturales lleva a la toma de decisiones equivocadas o ineficaces, que ponen en riego las vidas y bienes de las personar ocasionando un dolor que puede evitarse.
Por ello, cobra gran relevancia esas concepciones de la vida, la política y el servicio público, que nos indican que el arte es evitar el dolor evitable, es decir, aquél que le generan personas a otras personas.
Espero que las 18 autoridades municipales de Querétaro hagan su tarea sobre lo antes expuesto y que su trabajo sea evitar el dolor evitable.
Agradezco sus comentarios en mi cuenta de X @EUribarren
