Opinión

Inicio brusco

La justicia estadounidense sostiene que cárteles mexicanos operaron como socios estratégicos del régimen de Maduro
Captura /Cortesía

El año 2026 comenzó con sucesos bruscos, incluso violentos, que anuncian el derrumbe de acuerdos que permitieron a naciones y sociedades vivir con relativa certidumbre y concordia.

El más relevante para México y sus habitantes fue, sin duda, la captura de Nicolás Maduro por parte del ejército de los Estados Unidos; polémicas ideológicas aparte, es una señal clara de que el gran acuerdo entre naciones posterior a la Segunda Guerra Mundial ya caducó, y que una lógica hemisférica está renaciendo con fuerza: América para los americanos, con los Estados Unidos como gran decisor, dueño del último criterio y libre para defender sus intereses con todos los recursos a su alcance, que no son pocos.

Pésimo momento, este, para tener un gobierno federal tan inepto, irremediablemente ideologizado y limitado por su discurso, cuyo único mérito ante el ciudadano es regalarle dinero cada bimestre: una administración así carece de autoridad y de herramientas; una administración tan endeble no es gobierno y no aspira a serlo; y la encargada de despacho que a veces usa una banda presidencial, no tiene mecanismos para plantarse con éxito ante potencias extranjeras. Difícil imaginar un peor momento para ser “gobernado” por el régimen guinda.

Lo que viene ahora es una clara extorsión a dos frentes para lo que hace las veces de gobierno federal en México: por un lado el gobierno, ese sí, de los Estados Unidos; por el otro el pseudogobierno, territorial sin duda, del Crimen Organizado en amplias regiones del país. El supuesto combate al tráfico de drogas por parte de Trump, será el argumento para exigir a Sheinbaum toda clase de concesiones, so pena de ver a los carteles mexicanos bajo ataque y la “soberanía nacional” sobajada; y los burdos y evidentes compromisos que el régimen guinda mantiene con esos carteles, serán la razón por la que el gobierno federal mexicano no podrá complacer a cabalidad al vecino del norte.


El resultado de todo ello para usted, lector, y para todo ciudadano de a pie en lo que llamamos “México”, será una mayor incertidumbre que afectará la inversión, el empleo y la tranquilidad; y para quienes habitan las regiones incivilizadas de este país, que son la mayoría, ese derrumbe de acuerdos representará más inseguridad, más violencia en las calles y, en definitiva, un deterioro aún mayor en la calidad de vida.

Que nadie aspire, ingenuamente, a que las diferencias entre el gobierno de los Estados Unidos y el que sufrimos en México derive en un “rescate” de la sociedad mexicana: para Trump (y para cualquier presidente norteamericano) es mucho más provechoso, sencillo y sensato explotar la relación con un gobierno mexicano torpe, débil y rehén de compromisos con grupos criminales, que destinar recursos a restablecer una república funcional que, de todas formas, no sería apreciada por la mayoría de los mexicanos. El devenir venezolano, con Maduro ya preso, debería dejarlo claro.

Atentos todos con lo que sigue desde palacio nacional: un discurso nacionalista, cutre y cursi, para ver si la base social del régimen alcanza para plantarle cara a Trump aunque sea un fin de semana. ¿Usted vive en un lugar que aún es civilizado? Trabaje para conservarlo así y olvídese de “México”: ese ya fue.

CAMPANILLEO

La sociedad mexicana se metió a este lodazal por propia voluntad y contra toda advertencia, y deberá

salir de él en la misma forma. Si puede.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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