Opinión

Vivir bien también se comunica

Columnista Julio Cabrera
Columnista Julio Cabrera /Cortesía

Qué revelador resulta un mapa que nos habla de algo tan frágil como el estado de ánimo de un país. El reciente ejercicio de polls.mx, que mide la tasa de nuevos casos de depresión por entidad federativa, no solo ordena cifras y realidades, también deja una pregunta incómoda en el aire.¿Por qué algunos lugares de México parecen doler más que otros?

En ese mapa, Querétaro aparece de manera consistente por debajo del promedio nacional. Y eso es un dato para pensar. Sí, vivir bien tiene que ver con ingreso, empleo y seguridad. Todo eso importa. Pero no hay que dejar fuera la sensación constante de estabilidad.

Aquí entra la comunicación. No a manera de propaganda, por supuesto, sino como atmósfera. Me explico. Las ciudades y los estados también comunican. Comunican cuando sus gobiernos hablan con claridad, cuando existen reglas entendibles, instituciones que actúan y una narrativa compartida de rumbo. La política, cuando funciona, reduce la incertidumbre. Y la incertidumbre, como bien saben la psicología y la política, es uno de los grandes generadores de ansiedad.

Querétaro ha construido, con aciertos y errores, una narrativa de progreso, continuidad y avance. No se trata de campañas publicitarias, sino de algo más profundo. Coherencia entre lo que se dice y lo que se vive. Eso genera confianza. Y la confianza, aunque no cura la depresión, sí crea un suelo más firme para la vida diaria.


El poder también comunica cuando no vive de sobresaltos, cuando no se vive en el conflicto permanente. Hay estados donde la política es amenaza y polarización. Eso cansa. Agota. Drena. La política no solo influye en los recursos; está claro que también influye en los estados de ánimo colectivos.

Por eso este mapa importa. Porque nos recuerda que gobernar es, al mismo tiempo, gestionar el clima emocional de una sociedad. Y que la buena comunicación pública no es la que impone optimismo, sino la que reduce el miedo y muestra un destino claro.

No hay que ver a Querétaro como un paraíso. Hay que verlo como un lugar donde la vida se percibe vivible, donde la mente respira mejor que en el resto del país. Y eso también es política.

En filigrana:Un gran indicador de buen gobierno no es cuánto se promete, sino cuánta calma se permite.Nos leemos la próxima semana.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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