Aunque Querétaro se mantiene libre del cobro de piso, no ocurre lo mismo con otras modalidades de extorsión, un fenómeno que ha generado preocupación tanto en el sector empresarial como en la sociedad en general, señaló Rogelio Garfias, presidente de la Asociación de Restaurantes, Bares y Discotecas.
En este sector, reconoció que existe temor entre los dueños de negocios, lo que ha llevado a extremar medidas de seguridad, como evitar hacer públicos los nombres de propietarios o compartir información sensible.
“Es un tema que le toca indistintamente tanto a empresarios como a todo mundo; la mayoría de los empresarios no damos las caras, yo tengo prohibidísimo mencionar dueños de lugares, y ahí está este miedo, porque ya nos avisaron de que Querétaro ya tiene tema”, expresó.
Indicó que desde hace tiempo se había advertido a las autoridades sobre la llegada de personas provenientes de Guerrero y Guanajuato, particularmente de Celaya, quienes huyen de contextos de extorsión pero reabren comercios sin cambiar de nombre, lo que —dijo— atrae a la delincuencia y genera nuevos riesgos.
Ante este escenario, el sector empresarial ha optado por duplicar protocolos de seguridad y limitar el intercambio de información, especialmente entre quienes realizan actividades comerciales visibles. Sin embargo, Garfias advirtió que la extorsión no se limita al cobro de piso, sino que se manifiesta en fraudes con tarjetas, engaños digitales y otras prácticas, lo que convierte a la población en general en víctima potencial.
Respecto a la instalación obligatoria de cámaras de videovigilancia en establecimientos y espacios públicos, respaldó la medida, aunque reconoció que aún existen áreas de oportunidad, debido a la falta de una ley que regule el uso de datos biométricos.
Sobre estadísticas formales, explicó que no existen registros precisos de intentos de extorsión, ya que muchos casos no se reportan, además de que prevalece una cultura de no denunciar, derivada de la percepción de que las autoridades no resuelven los casos.
“De cada mil personas que son víctimas de algún delito, solo una acude a denunciar”, señaló.
Finalmente, consideró que la carga de trabajo de las autoridades ha superado su capacidad de respuesta y advirtió que, mientras no exista una atención más ágil y cercana, las cifras negras continuarán.
