Opinión

Una columna para entender el poder sin perder el piso

Daniel Dorantes Guerra
Daniel Dorantes Guerra /Cortesía

Basta con caminar por Querétaro para notarlo. En algunas bardas aparecen nombres; en espectaculares, rostros; y en redes circulan mensajes que, sin calificarlos, van calentando el ambiente y generan conversación. Todavía faltan meses para que arranque formalmente el proceso electoral y, aun así, ya se siente: hay interés, opiniones encontradas y efervescencia política.

Y cuando ese ambiente empieza a subir, suele venir la misma pregunta en la calle: ¿esto cómo funciona?, ¿quién define qué reglas aplican?, ¿qué se vale y qué no?

Por eso esta columna se llama “La caja negra”.

Antes de seguir, una precisión necesaria: lo que se escriba aquí no pretende ser una voz institucional ni representar posturas oficiales. Es una columna con opiniones a título propio, construidas desde la experiencia del trabajo cotidiano en el ámbito electoral. Dicho de otro modo: aquí no se dictan líneas, se explican temas.


En los aviones, la caja negra no sirve para volar. Sirve para reconstruir qué pasó cuando algo salió mal: decisiones, advertencias, tiempos. No está hecha para el aplauso ni para la condena, sino para entender y corregir.

Nuestra democracia también tiene “cajas negras”: procesos y decisiones que impactan la vida pública, pero que pocas veces se explican bien. Debajo de discursos y debates hay un mundo de reglas, plazos, procedimientos y criterios que no siempre son visibles para quien solo quiere entender qué está pasando.

En casi quince años en el servicio público, si algo he aprendido es que los cargos no son propiedad de nadie: son prestados. Hoy me toca ocupar el de consejero electoral en el IEEQ; mañana será otro, o quizá no. Lo importante no es el puesto, sino lo que uno hace con él mientras lo tiene. Y si algo he intentado sostener desde el primer día es esto: la democracia se fortalece cuando somos capaces de reconocer qué funciona, qué no, y qué vale la pena corregir. No para debilitar instituciones, sino para mejorar su confianza y su desempeño.

“La caja negra” nace con ese ánimo. Aquí vamos a hablar, con calma y con datos, del sistema electoral: qué hacen (y qué no hacen) las autoridades electorales, cómo se toman decisiones y por qué importan las reglas. También hablaremos de tribunales, impugnaciones, reformas y del dinero en la política, porque es de lo que más se discute y menos se entiende. Y cuando toque por calendario el proceso electoral, entraremos a sus etapas: precampañas, campañas, candidaturas y jornada electoral, para entender cómo opera el sistema y por qué existen las reglas. No para polarizar, sino para poner contexto, bajar el volumen al ruido y sumar elementos para que cada quien forme su criterio sin depender de rumores o versiones a medias.

Si esta columna logra algo, ojalá sea esto: que la democracia se sienta menos lejana y más comprensible.

Eso es “La caja negra”.

Cuando entiendes el sistema, dejas de ser rehén de él.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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