Hay obras que se entienden mejor caminándolas.
Hace unos días recorrí la zona de Obreros y el dren Peñuelas, en la delegación Epigmenio González. No fue una visita técnica. Fue una caminata entre vecinas, entre historias que durante años se repitieron cada temporada de lluvias.
Mientras avanzábamos por la calle, una mamá me dijo algo que se quedó conmigo “Cuando llovía fuerte, ya sabíamos lo que venía”
El agua subía.
Las calles se llenaban.
Y en muchas casas comenzaba la carrera para proteger muebles, cerrar puertas y tratar de que el agua no entrara.
Para muchas familias —y especialmente para las mamás— esas noches significaban algo más que una lluvia fuerte. Significaban cuidar la casa, tranquilizar a los hijos y esperar a que todo pasara.
Por eso, cuando hablamos de infraestructura hidráulica, no hablamos solo de tubos, concreto o planos técnicos. Hablamos de tranquilidad.
Hoy esa zona vive una transformación. El municipio trabaja para mejorar el sistema pluvial y reducir el riesgo de inundaciones que durante años afectó a estas colonias.
Pero la historia no se queda ahí.
En la delegación Epigmenio González se han concluido 11 obras con una inversión superior a 101 millones de pesos. Espacios deportivos rehabilitados, infraestructura educativa fortalecida y nuevos lugares de encuentro para las familias.
En Lomas de San Pedrito Peñuelas, la cancha vuelve a llenarse de niñas y niños corriendo detrás de un balón.
En Menchaca, el preescolar ahora cuenta con una barda que brinda mayor seguridad Y en Palmares, un parque nuevo comienza a llenarse de vida por las tardes.
Además, cuatro obras más están en proceso, con una inversión cercana a los 120 millones de pesos, enfocadas en mejorar vialidades, espacios deportivos y servicios urbanos.
Detrás de estas acciones hay una visión clara: que el crecimiento de Querétaro vaya acompañado de infraestructura que mejore la vida diaria de sus colonias.
La administración municipal encabezada por el alcalde Felifer Macías ha puesto la obra pública como una prioridad para fortalecer las comunidades.
Pero hay algo igual de importante.
Las ciudades también se construyen desde la gente.
Cuando un parque se cuida, cuando una cancha se llena de niños jugando o cuando una calle vuelve a sentirse segura, la obra pública encuentra su verdadero sentido.
Porque cuando una ciudad invierte en sus colonias y las familias hacen suyos esos espacios, lo que realmente se construye no es solo infraestructura.
Se construye comunidad.
