En muchas colonias de Querétaro existen historias que casi nunca aparecen en los reflectores. Son historias de mujeres que todos los días sacan adelante a sus familias con esfuerzo, creatividad y una enorme capacidad de resiliencia.
Cuando uno camina por colonias como Epigmenio González encuentra precisamente eso: mujeres que trabajan, cuidan, emprenden y participan activamente en su comunidad. Mujeres que, además de sus responsabilidades laborales, siguen siendo el pilar de sus hogares.
La realidad de muchas mujeres en México sigue siendo compleja. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las mujeres realizan alrededor del 71.5% del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en el país. Además, dedican cerca de 40 horas a la semana a estas tareas, más del doble del tiempo que destinan los hombres.
El valor de este trabajo es enorme. De acuerdo con el INEGI, si todas las tareas del hogar y de cuidado se pagaran como un empleo, representarían aproximadamente el 26% de toda la economía del país. Es decir, una parte muy importante del funcionamiento de México depende de un trabajo que muchas veces no se ve ni se reconoce, pero que sostiene a millones de familias todos los días.
A pesar de estos retos, también es cierto que existen estados que han logrado generar condiciones más favorables para el desarrollo de las mujeres. Querétaro es uno de ellos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la participación económica femenina en el estado se encuentra entre las más dinámicas del país, impulsada por un entorno de inversión, crecimiento económico y generación de empleo.
Además, Querétaro se ha consolidado como una de las economías más competitivas de México. Datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) colocan al estado entre las entidades con mayor atracción de inversión y desarrollo industrial, lo que abre oportunidades laborales para miles de familias.
Pero más allá de las estadísticas, hay algo que resulta evidente cuando uno recorre las colonias: el enorme potencial que existe cuando las mujeres cuentan con herramientas para salir adelante. Cada vez más mujeres se capacitan, participan en talleres comunitarios, emprenden pequeños negocios desde casa y buscan mejorar las condiciones de vida de sus hijos.
Las políticas públicas que fortalecen la economía local, la capacitación y el emprendimiento femenino tienen un impacto directo en las comunidades. Cuando una mujer encuentra oportunidades para crecer, también crece su familia y se fortalece el tejido social.
Reconocer el valor del trabajo de las mujeres no es solo un acto de justicia social; es también una decisión inteligente para el desarrollo del país. Porque cuando una mujer sale adelante, no solo cambia su propia vida. También cambia el futuro de su familia y fortalece a toda su comunidad.
