Opinión

Hungría ¿Esperanza?

kike
Kike Mireles. Analista Político.

Las elecciones húngaras representan un punto de inflexión histórico en la teoría y práctica de la democratización.

Viktor Orbán, tras 16 años de gobierno con su coalición Fidesz-KDNP, reconoció la derrota ante Péter Magyar y su partido Tisza, que obtuvo una victoria con el 54 % de una elección con participación récord del 78 %.

Orbán reconoció la derrota de manera inmediata confirmando la alternancia. Este resultado ilustra la resiliencia de la democracia frente al autoritarismo competitivo del que hablaban Levitsky y Way.

Orbán había construido un régimen híbrido de elecciones formales, pero con erosión sistemática a contrapesos, debilitamiento de la división de poderes, control del poder judicial y control de medios.


El sistema electoral que él mismo rediseñó aplicando gerrymandering para perpetuarse en el poder fue el mismo que terminó por facilitar la caída de su régimen.

Alguna vez, Przeworski dijo que la democracia es “incertidumbre institucionalizada”; ya que aun con las reglas manipuladas se pueden corregir excesos cuando la ciudadanía ejerce soberanía real, y esto es justo lo que ha pasado en Hungría.

El caso húngaro es especialmente significativo porque encarna y derrota el iliberalismo, ese concepto que Zakaria usó para describir regímenes que mantienen elecciones competitivas pero que golpean y debilitan el Estado de derecho, libertades individuales y protección de minorías.

Orbán incluso, presumía de ser una demócrata iliberal a través de una combinación de nacionalismo cultural, centralización estatal y clientelismo, legitimado por mayorías electorales, pero a costa de la erosión democrática; por eso, la victoria de Tisza, un ex aliado de Orbán. demuestra que el iliberalismo, aunque resistente, no es invencible: permite la alternancia cuando surge una oposición viable desde dentro y las instituciones, aunque debilitadas, mantienen su integridad a través de la resistencia.

La eleccion de Hungría no es un hecho menor a nivel geopolítico, es una validación empírica de que la democracia liberal, aún con sus muchas áreas de oportunidad, sigue siendo el sistema más robusto para autocorregirse, tal y como en su momento, lo expresaron grandes politólogos como Przeworski y Dahl.

Viene una nueva era en Europa, y en el mundo, pendientes.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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