Bastante irónico fue que en la foto de “La Cumbre en Defensa de la Democracia” llevada acabo en Barcelona, aparezcan líderes que se han encargado de desmantelar contrapesos e institucionales, son líderes iliberales y de autoritarismos competitivos, no de estados democráticos.
Hablar de Democracia no es solo hablar del gobierno del pueblo, también es hablar del respeto a la ley, la separación de poderes y los derechos individuales como la libertad.
En medio de todo el ruido, la Presidenta Sheinbaum se dio el lujo de citar frases de Abraham Lincoln, de entrada, era republicano y nunca habría avalado la destrucción sistemática del Poder Judicial, la captura de órganos electorales, ni la concentración de poder que disfrutan muchos de la foto.
Eso no es “democratizar”; es lo que el Dr, Juan José Linz y el Dr. Alfred Stepan llamaron desinstitucionalización autoritaria, que básicamente consiste en quebrar el sistema de reglas e incentivos democráticos que limitan al poder, es decir la desinstitucionalización autoritaria debilita y destruye contrapesos.
Alexis de Tocqueville afirmaba que la tiranía de la mayoría puede ser tan temible como la de un solo hombre; y en las democracias “puras”, sin contrapesos, el despotismo no necesita soldados: basta con la apatía de los unos y el fanatismo de los otros… ¿les suena familiar?
Esta cumbre no defendió la democracia. Defiende el derecho de ciertos gobiernos a gobernar sin límites, sin libertades.
¿Quieren defender la democracia? ¿Qué tal si empiezan por respetar la Constitución? ¿Qué les parece respetar la división de poderes? ¿Por qué no mejor fortalecen el Estado de derecho en lugar de dinamitarlo?
