Querétaro

“Mis tres grandes amores: mi esposa, mis hijos y el Periodismo”: Manuel Paredón Cornejo

“Entraron, nos apuntaron con un arma y dijeron: queremos todo lo de valor”, narra Manuel Paredón Cornejo, quien dejó la labor periodística que había desarrollado desde 1956 en Querétaro. “No hay semana que no sueñe que ando con mi grabadora”, externa con anhelo el nacido el 10 de febrero de 1941.

El periodista Manuel Paredón habla de su experiencia en el medio y de los acontecimientos importantes de Querétaro
Manuel Paredón

El amanecer de “la tentación”

“No terminé la secundaria. Reprobé Música y mis papás me sacaron de estudiar para trabajar” a los 15 años, señala Paredón al recordar el inicio de su vida laboral. En consecuencia, comenzó a trabajar en “el único diario que había en Querétaro: el Amanecer”, dirigido por el licenciado José Guadalupe Ramírez Álvarez y perteneciente a la cadena de José García Valseca.

Su primer puesto fue de ayudante de linotipistas, es decir, de quienes operaban la máquina linotipia para imprimir el periódico. Tenía turnos de siete de la tarde a cinco de la mañana y un salario de “3 pesos diarios”. Luego solicitó ser ayudante en las oficinas de redacción, en donde barría, repartía ejemplares, atendía a los reporteros, recortaba sus cuartillas y leía sus notas.

Al verlas “me despertó la tentación, y me dije: voy a ver si me dan chance”, subraya Paredón, quien acompañaba a los reporteros a sus coberturas y entrevistas en 1956: “sacaba mi libreta y apuntaba lo que preguntaban y lo que respondían”. Al mismo tiempo, logró usar la máquina de escribir de manera autónoma, por lo que comenzó a redactar notas, y las comparaba con las publicaciones por sus compañeros.


Su formación se consolidó con la lectura del libro Periodismo trascendente, de Salvador Borrego, publicado en 1951: “fue el catecismo para muchos periodistas. Me lo macheteé y ya no estaba tan lejos, me estaba acercando”. Después hubo dos vacantes de reportero, y pidió una, pero el licenciado lo retó a escribir una nota en media hora a partir de unos datos policiacos.

“No está mal, pero le falta. Le voy a dar ocho días de prueba; si no da el ancho, regresa a su trabajo de ayudante”, recuerda Paredón lo que le dijo Ramírez Álvarez, quien luego lo contrató como “reportero de policía”.

Despidos, pero diario en las noticias

Sin embargo, los empleados del Amanecer formaron un sindicato, a lo que Ramírez Álvarez se opuso, y cerró el periódico en 1962. Un año después, él mismo fundó el Diario de Querétaro con el apoyo de Ignacio Lomelí Jauregui y la cadena García Valseca, ahora Organización Editorial Mexicana (OEM).

Allí, Paredón Cornejo fue reportero policial, de gobierno estatal, la iglesia y el municipio de Querétaro. Para el 3 de junio 1967, contrajo matrimonio con María Graciela Niño, con quien tuvo cuatro hijos: Elvia Julieta, Pía Paola, Milton Manuel y María Guadalupe. Sin embargo, para 1973, los empleados del diario “otra vez quisieron hacer un sindicato”, lo que resultó en despidos: “nos corrieron a 15”, apunta Paredón.

En respuesta, se dedicó al oficio de su papá, el de taxista; y a la vez, su compañero Rogelio Garfias Ruiz lo invitó al periódico que creó en ese mismo año, el Noticias, pero lo rechazó. “Échate tus palomazos: lo que tú veas en la calle, me lo traes”, le insistió Garfias. Al entender que no sería un trabajo formal, aceptó: “me bajaba del taxi, traía mi libreta, escribía y le llevaba”.

En 1985 se jubiló de taxista, pero se incorporó de manera estable al periódico cuando Garfias le insistió en ser reportero policial. Aunque dudó, aceptó el puesto junto con coberturas de “fuentes generales” para obtener ganancias extras a través de “comisiones de publicidad”.

Entre 10 gobernadores

A lo largo “de la vida, atendí el estado, el municipio, el sistema de justicia, a la policía, la dirección de tránsito, el clero, el seguro social y al Partido Acción Nacional (PAN). Era un partido de sueños, ilusiones y nostalgias que no llegaba a 100 panistas”, pero luego “llegó a 36 mil”.

“Después fue un partido que buscaba servir al pueblo, pero también buscaba mejorar las condiciones de los panistas”, explica Paredón sobre la escalada del PAN cuando Ignacio Loyola Vera fue electo gobernador en 1997. Antes de la contienda oficial, durante una rueda de prensa, “yo lo destapé, y nunca se le va a olvidar”. No obstante, también recuerda al resto de administraciones que reporteó, desde Juan C. Gorraez (1955 – 1961), hasta Francisco Domínguez Servién (2015 – 2021).

De manera particular, “el gobernador Rafael Camacho Guzmán (1979 – 1985) era un hombre muy especial, no era partidario de las entrevistas”, por lo que los reporteros buscaban a los demás funcionarios. Sin embargo, el ejecutivo estatal convocó a una conferencia de prensa para tratar un solo punto: “¡Hijos de la chingada! Las entrevistas se las entienden conmigo”, recuerda Paredón al apuntar que, aun así, “había que buscarle el modo y el momento: no entrevistas banqueteras, ni improvisadas”.

Después de todo, “lo aprecio y lo reconozco como el segundo gobernador más grande que ha tenido Querétaro, el primero fue Manuel González Cosío y Rivera (1961 – 1967)”, quien comenzó a industrializar la entidad.

Caso Mijangos: “se dio ese clic” desde la religión

“Fue un escenario conmovedor. Las paredes tintas en sangre junto con las escaleras: seguramente, lo niños heridos buscaban ponerse a salvo, pero los tres murieron”, Ana Belén, Alfredo Antonio y Claudia María. “La señora era muy religiosa: tenía volúmenes de las sagradas escrituras en todas partes”. Luego del acto, “no se escapó, se cortó las manos con el mismo cuchillo, pero la hemorragia no fue tan abundante”, narra Paredón cuando acudió al domicilio en Jardines de la Hacienda, en la mañana del 24 de abril de 1989.

Luego de que los médicos Héctor Rocha y Armando Fonseca diagnosticaron a Claudia Mijangos Arzac con una afectación en el lóbulo temporal izquierdo, el juez Arturo González de Cosío Frías dictaminó su sentencia de 30 años en el área psiquiátrica del penal de Tepepan, Ciudad de México (CdMx).

“Como soy muy católico, y ella era profundamente religiosa, se dio ese clic. Me dieron permiso de visitarla al cerezo cuando la sacaron del seguro social. Me dijo: le quiero pedir un favor, ayúdeme a que crean que soy inocente”, a lo que Paredón le dijo: “no creo que, jurídicamente, mi dicho tenga valor pleno”. Sin embargo, “nunca me aparté ni media coma de sus dichos”.

Durante tres visitas, le regaló “unos libros de san Agustín; y desde entonces, me guardó ciertas consideraciones y me escribió dos o tres cartas”, una de la cuales, “se la presté a un periodista y ya no me la regresó”, señala Paredón al apuntar que jamás supo de ella pese al cumplimiento de su sentencia el 24 de abril de 2019. Ella fue trasladada a una residencia psiquiátrica en la CDMx al salir del penal.

El periodista descansa en su casa, donde recibió a Cristopher Chávez
Manuel Paredón

Solo un final laboral

Pese a las nuevas tecnologías que vinieron con el siglo XXI, “me consintieron; me dieron chance de seguir escribiendo en máquina, pero se les dificultaba porque tenían que capturar mi material en la computadora”, rememora Paredón. Sin embargo, “me dijeron: ya tienes que entrarle”, por lo que comenzó a usar el ordenador solo para escribir, imprimir y archivar. “Después ellos jalaban el material del servidor y lo editaban”.

En este sentido, cuenta que siempre transcribía las entrevista, por lo que “trabajaba dos veces”, y todavía conserva los “rollos de papel” de sus transcripciones que hacía desde la grabadora, la herramienta que siempre usó. “Me alcanzó la tecnología”, pero “nunca me interesó, nunca me entusiasmó”, externa de manera firme.

“Después sentía que mi fin estaba muy cerca. El fin del Periodismo. Trabajaba en mis entrevistas, y mis nietecitos o hijos me ayudaban a mandarlas por Internet; mi vista ya no alcanzaba a distinguir”, explica Paredón.

En octubre de 2018, “entraron, nos apuntaron con un arma y dijeron: queremos todo lo de valor”, recuerda cuando fue asaltado junto a su esposa en su casa. Enseguida, las autoridades les prometieron atención psicológica, pero esta nunca se concretó, por lo que la buscaron de manera particular, y el periódico le permitió ausentarse para atender su salud.

Ocho meses después, y al repensar su empleo de la mano de su esposa, decidió retirarse de la labor periodística. Ahora, en 2026, la pareja Paredón Niño celebrará 59 años de matrimonio.

¿Qué cree que le falta al Periodismo ahora?

“Más audacia, amistad, entrega, pero, sobre todo, más pasión. Eso les falta a los muchachos. En mis tiempos, nos peleábamos por la de ocho al buscar la exclusiva y escarbarles a las fuentes. Para eso, hay que robarle un buen rato al sueño por las madrugadas, estarse informando del acontecer nacional y local para saber qué preguntar. Poner la pasión por encima de todo”, expresa Paredón de manera anímica.

¿De qué se arrepiente?

“De la profesión estoy muy orgulloso y satisfecho”; pero en lo personal, “de no haber hecho más amigos”, finaliza Manuel Paredón Cornejo al invitar a hacer amistades dentro de la labor periodística.

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