Opinión

Calor y desigualdad social en Querétaro

Columnista
Enrique Uribarren /Cortesía

Querétaro se ha consolidado como uno de los motores económicos más dinámicos del país, pero su crecimiento acelerado y los fenómenos climáticos comienzan a revelar una factura cada vez más evidente: ciudades más calientes, más desiguales y vulnerables.

Las recientes olas de calor, la expansión desmedida del concreto, la pérdida de cobertura vegetal y un modelo urbano centrado en el automóvil están configurando una nueva amenaza metropolitana. No se trata solo de incomodidad térmica; hablamos de salud pública, productividad, seguridad hídrica y justicia social.

Hoy, vivir el calor no afecta de la misma manera a todos. Mientras algunas zonas cuentan con infraestructura, sombra, aires acondicionados y servicios, cientos de trabajadores, estudiantes y familias en colonias periféricas enfrentan diariamente trayectos agotadores, transporte insuficiente y asfixiante, junto con espacios públicos hostiles. El cambio climático está profundizando desigualdades sociales preexistentes.

Querétaro necesita asumir que el desarrollo del siglo XXI no puede medirse únicamente en inversión o expansión inmobiliaria. Una metrópoli moderna debe garantizar habitabilidad para todos los seres vivos que en ella se encuentran.


Esto exige decisiones estructurales, por ejemplo, establecer corredores verdes, transporte público adaptado al clima, captación pluvial, arborización masiva, refugios climáticos y nuevas reglas urbanas que obliguen a construir con criterios de resiliencia ambiental.

La discusión ya no debe centrarse en si estas inversiones son costosas, sino en cuánto costará no hacerlas, provocando más enfermedades, menor productividad, mayor presión sobre el agua,incremento del deterioro social y pérdida de competitividad. Estasserían algunas de las consecuencias más graves y visibles.

La oportunidad para Querétaro es enorme. Puede seguir replicando errores de otras ciudades que reaccionaron tarde, o convertirse en referente nacional de planeación climática, justicia social y sostenibilidad.

El verdadero reto no es frenar el crecimiento, sino rediseñarlo. De esta forma, Querétaro podría convertirse en la primera gran metrópoli mexicana diseñada para enfrentar el cambio climático con equidad, competitividad y bienestar humano.

Porque en los próximos años, las ciudades más exitosas no serán las que más construyan, sino las que mejor protejan a su población frente a un entorno climático cada vez más extremo.

Querétaro aún está a tiempo. No se trata únicamente de adaptarse al calor, sino de rediseñar el futuro urbano para proteger la vida, la productividad y la estabilidad social.

La pregunta es si sus autoridades presentes y futuras tendrán la visión política, social y empresarial para entender que el futuro urbano ya no depende solo del progreso económico, sino también de la capacidad para construir una ciudad más fresca, más justa y verdaderamente habitable.

Como siempre, amigo lector agradezco su opinión y comentarios en mi cuenta de X @EUribarren

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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