Opinión

La salud mental también se construye en familia

Columnista Laura Aguilar.
Columnista Laura Aguilar. /Cortesía.

La salud mental no empieza únicamente cuando alguien atraviesa una crisis emocional.

Comienza mucho antes, en el lugar donde aprendemos a relacionarnos con el mundo, a expresar emociones y a sentirnos seguros: la familia.

Hoy vivimos en una sociedad acelerada, cansada y emocionalmente saturada. México se encuentra entre los países con mayores niveles de estrés laboral, y distintos estudios internacionales señalan que más del 70% de las personas trabajadoras experimentan altos niveles de estrés. Ese desgaste no se queda en las oficinas ni en las calles: también entra a las casas.

Padres preocupados por el trabajo y la economía, madres intentando sostener múltiples responsabilidades al mismo tiempo, adolescentes enfrentando ansiedad y niños creciendo en medio de rutinas cada vez más aceleradas. Y aunque convivimos todos los días, muchas veces dejamos de hablar realmente de cómo nos sentimos.


La Organización Mundial de la Salud ha señalado que la salud mental es fundamental para el bienestar familiar y social, porque afecta la manera en que pensamos, sentimos, convivimos y enfrentamos los problemas cotidianos. Cuando dentro de una familia existe estrés constante, falta de comunicación o agotamiento emocional, el impacto también alcanza a los hijos, las relaciones de pareja y la convivencia diaria.

A veces el problema no es la falta de amor, sino la falta de tiempo emocional. Vivimos resolviendo pendientes, pero olvidamos hacer preguntas tan simples como importantes:

“¿estás bien?”,“¿cómo te sientes?”,“¿necesitas ayuda?”.

Muchas familias viven emocionalmente agotadas sin darse cuenta. El cansancio se normalizó.

El estrés se volvió rutina. Y poco a poco los espacios de conversación fueron reemplazados por pantallas, prisas y preocupaciones.

Por eso hablar de salud mental en la familia es tan importante. Porque un hogar emocionalmente sano no es el que nunca tiene problemas, sino el que aprende a enfrentarlos desde la escucha, la empatía y el respeto.

Escuchar a nuestros hijos, aprender a poner límites sin violencia, expresar emociones, pedir ayuda cuando algo nos rebasa o simplemente reservar tiempo para convivir también es cuidar la salud mental.

La salud emocional de una familia impacta directamente en el desarrollo de niñas, niños y adolescentes. Un menor que crece en un ambiente donde puede expresar miedo, tristeza o frustración con seguridad tiene mayores herramientas emocionales para enfrentar la vida de manera saludable.

Hoy más que nunca necesitamos recuperar algo esencial: volver a escucharnos dentro de casa. Porque cuidar la salud mental no solo mejora nuestra estabilidad emocional; también fortalece vínculos, previene violencias y construye familias más sanas.

Y quizá ahí está una de las tareas más importantes de nuestra generación: entender que cuidar la salud mental de la familia también es una forma de cuidar el futuro

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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