La expansión de la inteligencia artificial (IA) ya no solo plantea dudas sobre el empleo o la automatización de tareas, sino sobre un fenómeno más profundo: el posible desplazamiento de la creatividad humana. Académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtieron que el problema no es técnico, sino económico y político, en un contexto donde la tecnología comienza a sustituir procesos cognitivos clave.
Durante la XIV Semana del Cerebro en Ciencias, especialistas señalaron que el discurso sobre la IA como una herramienta “inevitable” ha sido sobredimensionado, mientras crece una dependencia que podría alterar la forma en que las personas piensan, aprenden y generan ideas.

IA no reemplaza personas, pero sí procesos mentales
El profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM, Enrique Soto Astorga, afirmó que los temores sobre la sustitución humana por IA no tienen un sustento técnico sólido, sino que responden a dinámicas económicas y políticas.
En ese sentido, advirtió que se vive un cambio generacional acelerado que podría transformar la cultura y la forma de producir conocimiento sin que exista plena conciencia de sus implicaciones.
Dependencia tecnológica y pérdida de habilidades
Durante el debate académico, especialistas coincidieron en que la sociedad ya ha comenzado a delegar funciones cognitivas a la tecnología. Desde recordar números telefónicos hasta procesar información compleja, los dispositivos digitales han sustituido capacidades que antes eran centrales en la vida cotidiana.
La académica Paola Hernández Chávez, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), explicó que esta dependencia genera una confianza excesiva en la tecnología, lo que podría derivar en una disminución del pensamiento crítico y la creatividad.

“Feudalismo digital”: el nuevo modelo detrás de la IA
Otro de los puntos clave del análisis fue el modelo económico que sostiene el desarrollo de la inteligencia artificial. Especialistas advirtieron que los usuarios se han convertido en una “mercancía”, ya que sus datos son utilizados para generar valor económico por parte de grandes corporaciones tecnológicas.
Este esquema ha sido descrito como un “feudalismo digital”, en el que unos pocos actores concentran el control de la tecnología y sus beneficios, mientras el resto de la población depende cada vez más de estas herramientas.
Creatividad en riesgo
Los expertos coincidieron en que el mayor riesgo no es que la IA “supere” al ser humano, sino que las personas decidan delegar en ella las tareas creativas.
El académico Marcos Rosetti Sciutto, del Instituto de Investigaciones Biomédicas, señaló que aunque la IA puede ofrecer resultados impresionantes, también existe el riesgo de que las personas dejen de pensar por sí mismas.
Incluso, mencionó que algunas visiones dentro de la industria tecnológica plantean que la IA podría convertirse en un servicio básico, similar a la electricidad o el agua, lo que aumentaría su nivel de integración en la vida cotidiana.
