Al menos 417 personas murieron o fueron mutiladas, un tercio de ellas niños, a consecuencia de las bombas racimo en 2015, la mayoría en Siria, Yemen y Ucrania, denunció Cluster Munition Coalition en un informe publicado hoy en Ginebra.

Alrededor del 97 por ciento de las víctimas -muertas o heridas- de las bombas racimo son civiles y la mayoría ocurrieron en Siria (248), Yemen (104) y Ucrania (19), países que no han firmado el tratado que prohíbe este tipo de armas, según el reporte.

"El sufrimiento continúa y los civiles siguen siendo las víctimas predominantes de las bombas de racimo", afirmó Jeff Abramson, director del programa del Observatorio de Minas Terrestres y Munición de Racimo, una de las organizaciones que integran la coalición.

Rusia inició su intervención militar en Siria a finales de septiembre de 2015, destacó el séptimo informe de Cluster Munition Coalition.

"Hay pruebas irrefutables del uso por parte de Rusia de bombas de racimo en Siria y/o de su participación directa junto a las fuerzas armadas sirias en ataques donde se utilizan municiones en racimo, especialmente en las regiones de Alepo, Homs y Idlib", agregó.

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Los organización Human Rights Watch (HRW) retomó el informe y señaló que "Rusia es gran medida responsable del aumento significativo de ataques de municiones en racimo", sin embargo Moscú ha negado en repetidas ocasiones el uso de este tipo de armas.

Las bombas de racimo, lanzadas desde el aire o disparadas por la artillería, diseminan cientos de submuniciones que a menudo no explotan y que son difíciles de localizar y retirar, matando o mutilando a civiles, incluso tiempo después de que terminen los conflictos.

Siria, Yemen y Ucrania no son firmantes de la Convención sobre las Bombas de Racimo, que prohíbe el uso, almacenaje, producción y traslado de estas armas.

Asimismo, exige la destrucción de todas las reservas en ocho años y la eliminación de los restos de estas municiones en las zonas contaminadas en 10 años.

Además de esos tres países, también se han registrado víctimas a causa de las bombas racimo en Laos, Líbano, Afganistán, Sáhara Occidental, Chad, Camboya y Nagorno-Karabaj.

El informe de Cluster Munition Coalition fue publicado este jueves en Ginebra cuatro días antes de que comience la sexta Asamblea de los Estados miembro de la Convención sobre Armas de Racimo.

Asimismo, el reporte coincidió con la decisión de Textron Systems, el último fabricante de bombas racimo de Estados Unidos, de poner fin a la producción de estos artefactos por la reducción de la demanda y por el aumento de las restricciones regulatorias.

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