Cada año las redes sociales y las estaciones de radio se inundan con la voz de José Rómulo Sosa Ortiz. Pero no es una coincidencia ni un festejo arbitrario; el 20 de abril se ha consolidado oficialmente en el imaginario colectivo como el Día de José José. A diferencia de otros homenajes que nacen de fechas de nacimiento o fallecimiento, este día surgió de la nostalgia colectiva y de una de las letras más icónicas del intérprete mexicano.
El origen de la efeméride: ‘Me vas a echar de menos’
La razón principal de esta conmemoración reside en la canción ‘Me vas a echar de menos’, una pieza escrita por María Enriqueta Ramos y Rafael Pérez Botija. El tema forma parte del álbum Promesas en 1985, uno de los trabajos más exitosos en la carrera del cantante.
La letra se volvió una profecía para sus fanáticos debido a una estrofa específica que dicta el calendario de la melancolía: “Y me estarás llamando cada veinte de abril, y dirán que no hay nadie, que estoy lejos de aquí, y te pondrás muy triste pensando en lo que hiciste, y no podrás fingir”.
Esta mención puntual convirtió a la fecha en un himno de desamor, provocando que, décadas después, los seguidores del artista utilicen el 20 de abril como una oportunidad para recordar su legado, compartir memes nostálgicos y, por supuesto, reproducir su discografía de manera masiva.
Un legado que trasciende la ausencia
El festejo de este día cobró un matiz mucho más profundo tras la muerte de José José, ocurrida el 28 de septiembre de 2019 en Homestead, Florida. Su fallecimiento, derivado de complicaciones por cáncer de páncreas, marcó el fin de una era para la balada romántica en español.
A pesar de su partida física, la relevancia de su música no ha disminuido. Al contrario, el contexto de su muerte, rodeado de controversias familiares y un luto nacional en México, reafirmó su estatus como un icono cultural. Hoy, el 20 de abril no solo es un recordatorio de una canción de los años 80; es el momento en que sus fans cumplen la promesa de la letra: llamarlo a través de sus canciones, asegurándose de que, aunque esté “lejos de aquí”, su voz nunca deje de sonar.
