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Wolf Alice alista presentación en CDMX tras el estreno de su disco ‘The Clearing’

La banda de rock alternativo de Londres suma más de tres millones oyentes mensuales en la famosa plataforma Spotify

Especial
Wolf Alice | (Captura de pantalla de publicaciones realizadas en Instagram por @ wolfaliceband )

La Ciudad de México se prepara para recibir una de las propuestas más vibrantes del rock alternativo británico contemporáneo.

Tras una espera que ha mantenido en vilo a sus seguidores locales, Wolf Alice regresa a la capital mexicana para ofrecer un concierto de larga duración en el Pepsi Center, marcando un hito en su relación con el público mexicano tras el estreno de su material más reciente, The Clearing.

En una entrevista exclusiva, Ellie Rowsell y Joel Amey compartieron sus expectativas, reflexiones sobre su evolución y el profundo vínculo emocional que han forjado con sus fans en tierras aztecas.

De la introducción al estrellato en el Pepsi Center

Esta visita representa apenas el segundo encuentro formal de la banda con la Ciudad de México, aunque el bajista Theo Ellis ya había explorado la metrópoli de manera personal.


La primera vez que pisaron un escenario capitalino fue una breve introducción, una pequeña muestra de su potencia que dejó a la banda con ganas de más. En esta ocasión, la escala es mucho mayor.

“Estamos muy emocionados de estar aquí para dar un concierto en forma. Creo que la última vez dimos un show pequeño, ¿no? Como nuestra primera introducción. Supongo que esta vez podemos montar un gran show estelar de una hora y media y será muy emocionante ver cómo es el público”, expresó Ellie Rowsell sobre la magnitud del evento que se avecina.

Para Joel Amey, baterista de la agrupación, el recuerdo de aquel primer encuentro es un motor para lo que esperan el próximo concierto.

Joel recuerda la energía de los asistentes como algo fuera de lo común, una intensidad que esperan ver multiplicada en un recinto de mayor capacidad. “Tengo recuerdos muy gratos del show más pequeño que tuvimos. Así que, si hago las cuentas, espero que sea una versión más grande, una versión emocional.

Recuerdo que el público era muy ruidoso, muy cargado emocionalmente, todas las letras cantadas de una manera que fue realmente emocionante. Espero que sea una versión mejorada de eso”, comentó Amey.

La preparación: entre el cuerpo y la empatía

Con un año de gira a sus espaldas presentando este espectáculo, la banda se encuentra en un estado físico óptimo, aunque reconocen que el reto mental es igual de exigente. Para Wolf Alice, cada concierto es una oportunidad de conectar con realidades distintas, especialmente cuando se trata de un territorio que todavía están descubriendo.

Rowsell explicó que la clave de su preparación reside en no dar nada por sentado y en visualizar la experiencia desde la perspectiva del asistente.

“Tienes que recordar que para algunas personas es la primera vez que lo ven. Así que tienes que tratarlo como si fuera el último show que harás jamás, en ciertos sentidos”, señaló la vocalista al describir su proceso mental antes de subir al escenario.

Pasión y manualidades en el fandom mexicano

Uno de los puntos que más ha impresionado a la banda es la entrega física y emocional de sus seguidores en México. No se trata solo de la asistencia, sino de la forma en que los fans “visten” sus emociones. Joel Amey destacó que el público mexicano es transparente con lo que siente, algo que resulta “conmovedor de presenciar”.

Además del fervor, la creatividad del fanático local ha dejado una huella en el grupo. “Mucha gente apareció con mercancía hecha a mano, lo cual siempre es encantador de ver. Te hace sentir como si estuvieras en una banda del pasado o algo así. Tan romántico”, añadió Rowsell, comparando la experiencia con la mística de las bandas clásicas.

Cultura, gastronomía y el sonido de la CDMX

Más allá de los escenarios, Wolf Alice ha aprovechado su estancia para sumergirse en la riqueza cultural de México. Desde escuchar bandas locales de punk hasta aventurarse en la gastronomía tradicional, los músicos se muestran fascinados por el orgullo que el mexicano siente por sus raíces.

“Admiro venir a lugares que obviamente valoran tanto su cultura —la comida, la música, el arte— y están orgullosos de ello y lo llevan a flor de piel. Es muy agradable venir aquí y sentir que eres parte de esa experiencia”, reflexionó Joel Amey sobre la hospitalidad y el entorno cultural.

La banda también reflexionó sobre el paso del tiempo y cómo cada disco ha marcado un antes y un después en sus vidas, mencionando desde sus inicios hasta el impacto de temas como “Lipstick on the Glass” de su álbum Blue Weekend, el cual está por cumplir cinco años.

“Cada disco ha cambiado nuestras vidas de alguna manera, desde el primero hasta The Clearing... nos recuerda lo afortunados que somos de recorrer el mundo y tocar esas canciones", concluyó Joel.

Antes de despedirse, los músicos se llevaron un pequeño regalo lingüístico: aprendieron el uso de la expresión “No manches”, que prometieron usar durante su estancia.

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