La agrupación mexicana Matisse alista los detalles para su presentación en el Auditorio Nacional este 6 de junio, un evento que representa un desafío y un regalo para los integrantes.
Tras un proceso creativo extenso, el trío busca mostrar la evolución de un sonido que no teme a la experimentación ni a la fusión de estilos.
El camino hacia este quinto Auditorio Nacional exigió una planeación meticulosa. La construcción de su material más reciente tomó tiempo y dedicación constante por parte de los músicos.
“Este disco se cocinó bastante a fuego lento. Creo que estuvimos como un año y medio construyéndolo”, explicó la banda durante una charla reciente. El lanzamiento, realizado a finales de febrero, generó una respuesta inmediata del público, logrando agotar la primera fecha programada y abriendo paso a este segundo encuentro en el coloso de Reforma.
Para Matisse, cada presentación en vivo mantiene una mística particular. A pesar de los años de trayectoria, la emoción y la responsabilidad persisten en cada nota. Los integrantes mencionan que viven cada fecha “con nervio, con responsabilidad, con ganas de que salga increíble”.
La ausencia de barreras musicales
Uno de los factores que distingue al grupo es su capacidad para navegar entre géneros sin perder la identidad. La clave reside en la diversidad de sus propias influencias y en una mentalidad abierta al momento de crear.
Pablo Preciado destacó que la naturaleza de sus voces tiende a la balada, pero sus gustos personales son sumamente variados: “Los tres somos personas muy diferentes que escuchamos música muy diferente todo el tiempo. Escuchamos mucha música... nos gusta Metallica o Pantera, nos gusta Alejandro Sanz, nos gusta el Country, nos gusta el Karim, nos gusta Nodal o nos gusta Silvio Rodríguez”.
Esta apertura les permitió colaborar con artistas de tallas diversas, desde la música regional hasta el pop y el folklore. Su éxito con Carín León en el tema “Como lo hice yo” surgió en un momento donde la fusión de pop regional todavía no dominaba las listas de popularidad. Según los músicos, el secreto está en no cerrarse: “Nunca nos hemos cerrado a hacer una colaboración con algo, con música, un género”.
La identidad vocal como sello distintivo
Más allá de los ritmos, Matisse identifica sus voces como el elemento que unifica cualquier experimento sonoro. La estructura del grupo, compuesta por dos hombres y una mujer, ofrece una versatilidad que pocos proyectos poseen en la escena actual de México.
“Nuestras voces es lo que diferencia... las voces están muy claras, sabemos muy bien dónde entran”, señalaron al respecto. Esta claridad permite que, incluso en géneros como el sinaloense, la esencia pop de la banda logre resaltar y complementar la instrumentación tradicional.
Horizontes internacionales y nuevas metas
Con el éxito local asegurado, el trío fija su mirada en el extranjero. Existe un deseo claro de llevar su propuesta a escenarios de Latinoamérica y España de manera más formal. A pesar de los logros, mantienen la humildad que otorgan las experiencias inesperadas, como su reciente visita a Colombia, donde tocaron de forma acústica: “Son esas experiencias que dices... esta carrera tiene de todo y así creas que vas a estar arriba, luego pasan cosas que están divertidas”.

Actualmente, el grupo evalúa la posibilidad de grabar un proyecto en vivo durante el verano, buscando capturar la energía que imprimen en sus conciertos. Mientras tanto, disfrutan de la música de artistas como Milo J, Rawayana u Olivia Dean, nutriéndose de nuevas tendencias para lo que vendrá a finales de año.
La prioridad del grupo permanece clara: cuidar el proyecto con amor y seguir logrando metas juntos, manteniendo siempre la cabeza clara para los próximos desafíos creativos.
