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¿Frío o calor para el dolor muscular? Efectos y ventajas de cada opción

Con frecuencia se habla sobre el uso de compresas de hielo o térmicas en casos de dolor muscular, y conocer el momento adecuado para su aplicación es crucial

Con frecuencia se habla sobre el uso de compresas de hielo o térmicas en casos de dolor muscular, y conocer el momento adecuado para su aplicación es crucial. Foto: Freepik.
Dolor Muscular. Con frecuencia se habla sobre el uso de compresas de hielo o térmicas en casos de dolor muscular, y conocer el momento adecuado para su aplicación es crucial. Foto: Freepik.

Cuando aparece una molestia muscular, una pregunta es recurrente: ¿debo suministrar frío o calor? La respuesta no siempre es simple, pero es clave para aliviar el dolor, reducir el daño y recuperar la movilidad.

No es lo mismo una lesión reciente que una molestia crónica, y tampoco lo es un desgarro que una contractura leve. Por eso, al hablar de lesión muscular, debemos conocer cómo actúan ambos métodos sobre el cuerpo y qué beneficios específicos aportan, y siempre consultar a un profesional de la salud.

¿CÓMO FUNCIONA EL FRÍO?

1. La aplicación de hielo ayuda a mitigar el dolor ya que actúa adormeciendo la zona afectada. Si has sufrido un golpe en cualquier parte del cuerpo, colocar una bolsa de hielo puede ser beneficioso.


2. El hielo funciona como un analgésico inmediato y resulta útil en casos de dolor muscular o articular asociado con hinchazón o lesiones por uso excesivo de algún músculo.

Con frecuencia se habla sobre el uso de compresas de hielo o térmicas en casos de dolor muscular, y conocer el momento adecuado para su aplicación es crucial. Foto: Zona Hospitalaria.
Dolor Muscular. Con frecuencia se habla sobre el uso de compresas de hielo o térmicas en casos de dolor muscular, y conocer el momento adecuado para su aplicación es crucial. Foto: Zona Hospitalaria. (m-gucci/Getty Images)

3. Al aplicar frío, los vasos sanguíneos se comprimen y se reduce el flujo sanguíneo en la zona tratada, lo que permite reducir la inflamación. En ocasiones, la inflamación no es visible, pero el dolor sí se percibe. Al usar una compresa fría, es posible disminuir la inflamación y el dolor.

4. Para tratar un dolor muscular, ya sea causado por un golpe o por el uso excesivo de un músculo, se puede aplicar una compresa de hielo o una bolsa de gel en la zona afectada durante 20 o 30 minutos. No es aconsejable mantener la compresa por más tiempo, ya que podría provocar quemaduras en la piel.

¿CUÁNDO APLICAR FRÍO?

• El frío es la opción preferente cuando la lesión es reciente. Si han pasado menos de 48 horas desde que apareció el dolor, es aconsejable usar frío en la zona para calmar el dolor y evitar inflamaciones.

• La aplicación de frío tiene un doble beneficio: contrae los vasos sanguíneos y reduce la temperatura de la zona afectada. Es crucial para prevenir la inflamación en casos de luxaciones, sobrecargas, fracturas, esguinces, golpes o tendinitis.

• El frío también posee propiedades antiinflamatorias y calmantes, esenciales para una recuperación rápida y para reducir las contracturas musculares. Para su aplicación se pueden usar bolsas de gel frío, bolsas de agua helada, cubos de hielo o compresas de agua fría.

¿CÓMO FUNCIONA EL CALOR?

1. El uso de calor es útil para relajar los músculos y mejorar la circulación en la zona afectada, lo cual puede acelerar la recuperación. El calor se aplica comúnmente en forma de almohadillas térmicas o baños calientes, ideales para después de haber pasado las primeras 48 horas desde la lesión.

2. Cuando aplicamos calor, los vasos sanguíneos se dilatan, a diferencia de cuando se usa frío, incrementando así el flujo sanguíneo. Esta mayor afluencia de sangre facilita que el oxígeno y los nutrientes esenciales lleguen a la zona afectada, lo cual puede aliviar el dolor.

Con frecuencia se habla sobre el uso de compresas de hielo o térmicas en casos de dolor muscular, y conocer el momento adecuado para su aplicación es crucial. Foto: Freepik.
Dolor Muscular. Con frecuencia se habla sobre el uso de compresas de hielo o térmicas en casos de dolor muscular, y conocer el momento adecuado para su aplicación es crucial. Foto: Freepik.

3. La aplicación de calor en áreas doloridas ofrece diversos beneficios, destacando la reducción del dolor. Además, alivia los calambres y espasmos musculares, reduce la rigidez en las articulaciones y mejora la flexibilidad.

4. El calor debe aplicarse durante un tiempo limitado. Ya sea utilizando una almohadilla térmica o una bolsa de gel, se recomienda no exceder los 20 o 30 minutos de aplicación para evitar posibles quemaduras en la piel.

¿CUÁNDO APLICAR CALOR?

• El momento ideal para usar calor es cuando ha transcurrido algún tiempo desde la aparición del malestar. Se recomienda para dolores musculares crónicos o lesiones que llevan varios días.

• La aplicación de calor se conoce como termoterapia. Aplicar calor en la zona afectada relaja el músculo, incrementa la elasticidad del tejido y alivia las molestias al relajar los músculos.

• El calor está indicado para: situaciones de dolor muscular, rigidez o contracturas de varios días de duración. Los métodos más efectivos para su aplicación incluyen paños calientes, fomentos, mantas eléctricas o bolsas de agua caliente.

LAS CLAVES

• Beneficios del frío en una lesión muscular: reduce la inflamación y el edema, disminuye el dolor al ralentizar la transmisión nerviosa, previene el daño tisular secundario y limita la aparición de hematomas.

• Beneficios del calor en una lesión muscular: relaja la musculatura contracturada, alivia el dolor crónico y la rigidez, aumenta la elasticidad del tejido conectivo, mejora la movilidad articular y favorece la recuperación en lesiones crónicas o antiguas.

FUENTES: BUPA SALUD Y GADES SALUD.

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